Buscando un futuro mejor

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Las caras de las personas aquí presentes se borraron para respetar su privacidad

Hace diez años, una familia originaria de un rincón del país conocido por dedicarse a la agricultura y ser un lugar de bajos recursos, partió de su ciudad de origen en busca de un futuro mejor. Él, de 31 años de edad, llevaba en su espalda a su hijo de dos años. Ambos fueron abandonados por su esposa y madre, respectivamente. La razón era que ella quería hacer su vida lejos de ellos y con otra persona.

El sol golpeaba sus rostros, pero don Pablo quería darle una vida mejor a su hijo. Después de varias horas de trayecto y cansancio llegaron al que sería su nuevo hogar.

Llegaron a un lugar cercano al corazón del país. Él traía apenas unos cuantos pesos en su bolsillo. Buscaron asilo toda la tarde y parte de la noche hasta que una señora de la tercera edad, doña Mercedes, les permitió quedarse en una habitación que se encontraba en renta. La desesperación se apoderaba de don Pablo. Escurrían lágrimas de sus ojos al no saber qué hacer por ese niño que dormía tranquilamente, enredado en una cobija que era el único recuerdo de su tierra.

La mañana siguiente, don Pablo habló con doña Mercedes. Ella preparó una taza de café y se la ofreció a él. Pablo notó en los brazos de “doña Meche“, como le decía de cariño, una incipiente artritis en sus manos. La plática fue sencilla:

– Pablo, tienes que conseguir trabajo. ¿Qué no ves que ese niño necesita comer?

– Lo sé doña Mercedes, ¿pero qué puedo hacer si apenas sé leer y escribir?

La mañana transcurrió y el reloj comenzaba a marcar las 11. Don Pablo salió a buscar algún empleo y lo único que encontró fue gente durmiendo entre periódicos y sábanas desgastadas. Él no quería eso para su hijo. No podía respirar, sentía un enorme dolor al imaginar a su hijo ahí, tirado entre diarios y con un olor fétido a alcohol. Regreso a casa y habló con doña Mercedes, quien, después de tanta insistencia, le prestó dinero con la condición de que fuera para algo bueno y que luego se los pagara. Fue así como él compró un bote de grasa, unos cepillos y un banco para ponerse a bolear zapatos.

Después de 10 años sigue ahí, en la misma esquina donde se puso por primera vez. Quizá no sea el mejor trabajo o el que le deje más dinero, pero al menos puede su hijo estudiar… aunque al regresar debe hacer la tarea y ayudar a su padre a conseguir dinero. Un mejor futuro, eso es lo que ambos sueñan, pero lo que quiere Pablito, el hijo de Don Pablo, es regresar a su tierra, tener sus animales, sembrar y poder cuidar de su padre, quien se encuentra día, tarde y noche luchando por un futuro mejor para su hijo.

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About Néstor Ramírez

Egresado de la Licenciatura en Comunicación y Periodismo en la UNAM. Apasionado del periodismo, amante de la literatura, amigo de la naturaleza, estudioso del día a día de la vida en México.

7 responses to “Buscando un futuro mejor”

  1. javiermorales says :

    Tiene muy buen sentido lo que escribe, yo trabaje con el programa migrante en el estado de Alabama por 16 años y no es facil el romper el ciclo de trabajar en agricultura. Muchos jovenes, seguian los pasos de sus padres, que es un trabajo honrado, sin embargo, ayudamos a muchos jovenes a entrar al colegio y empezar una carrera nueva. Pero muchos siguieron el camino de trabajar en agricultura. Buen tema.

    • historiasdelarealidad says :

      Me da mucho gusto que les agradó esta entrada. Y sí estimado Javier Morales, me imagino la dificultad que tiene eso como fin. Es bueno saber esos datos que mencionas de lo que estuvieron haciendo en tu programa para que los jóvenes pudieran entrar al colegio. Siempre es bueno darle a las personas otra oportunidad o que vean las demás posibilidades a las que pueden aspirar. Saludos y buenos deseos a ambos.

  2. cinthia011 says :

    me atrapo tu historoa espero saber mas de la ciudad por este medio!!!

  3. Raúl 1000000 says :

    Hola que tal, la historia como muchas otras es conmovedora, pero al leerla me surgió una duda, mencionaste que solamente tenía unos cuantos pesos, ahora bien como fue posible que comprara la grasa, los cepillos y el banco? Se me hace muy extraño, pero bueno como sea lo hizo, otra cosa que me gustaría resaltar es que el señor Pablo como bien fue llamado en su historia, si en verdad quisiera darle una mejor vida a su hijo, en el transcurso de estos 10 años hubiera aprendido a leer y a escribir no crees? Y por último quisiera aclarar el hecho de que su hijo Pablito quiere regresar a su pueblo, ósea no es mala onda pero me temo que tampoco va a lograr nada si sigue con ese pensamiento tan pobre, lo que necesita es seguir estudiando para en verdad superarse.

    Y antes de concluir déjame decirte que la historia fue buena hasta cierto punto, pero fue algo común, anímate a hacer mejores anécdotas, más largas, que en verdad puedan envolver con sus palabras a los lectores. Sin más por el momento hasta luego.

    • historiasdelarealidad says :

      Saludos Raúl y muchas gracias por tu comentario. Primero una disculpa por la demora en aceptar tu comentario y responder a tus dudas. Sí, llegó a la ciudad con unos cuantos pesos, pero doña Mercedes le prestó de su dinero, bajo la condición de que fuera para conseguir algo con qué trabajar y que se los pagara posteriormente. El problema del don Pablo es que él trabaja, literalmente, todo el día; he ahí la razón por la cual no ha aprendido a leer y a escribir de la manera más óptima y competitiva. Y sí, yo también pensé lo mismo que tú con respecto a Pablito, pero como esa vida es lo único que tiene como referencia entonces piensa que la otra puede ser mucho mejor, error en el que él cae.
      Muchas gracias por tus observaciones y las añadiré al texto para que no estén esas lagunas. También agradezco esa parte de “hacer mejores anécdotas, más largas, que en verdad puedan envolver con sus palabras (…)”, pensaba que como la lectura en pantalla es muy cansada no debía escribir mucho, pero ya que lo mencionas lo haré, así como poner algunos elementos multimedia para no hacer tan cansada las entradas. ¡Hasta luego!

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