Destrucción de la inocencia

Era un sábado por la mañana. El sol caía sobre la cima de la cadena montañosa que cubría la localidad. Sonó el despertador y el pequeño Juan de 10 años se despertó y levantó de su cama. Se arrodilló a un costado de su cama y se puso a darle gracias a Dios por un día más de vida. Posteriormente, se preparó para ir a sus clases de catecismo como todos los fines de semana. De lunes a viernes se enfrenta a las pesadillas que producen las matemáticas, las ciencias naturales y las fechas de la historia, pero él no pensaba que su peor pesadilla se iba a volver realidad dentro de algunas horas con la denominada pederastia.

    Normalmente, se servía su cereal o su leche con chocolate a la hora del desayuno. Disfrutaba bastante sus alimentos, pero al terminarlos debía cepillarse para que sus padres lo acompañaran a la iglesia que se encontraba en su localidad. Los minutos transcurrían y él se desesperaba más, pues ya quería ver a sus amigos.

Vidrio empañado

    La mañana era fría, cosa común del lugar donde vivía. Al subir al auto, se sentó en el asiento trasero, se abrochó el cinturón de seguridad y se dirigieron en dirección a la iglesia. Juan, al no tener nada con qué entretenerse, dibujó en el vidrio del coche a su familia, todos se veían muy felices. Los frenos emitieron un sonido que señalaban la llegada al destino. El niño salió disparado del coche y se juntó con sus amigos. Sonó la campana, los pequeños ingresaron al aula y el seminarista los recibía con una cálida bienvenida.

    La clase giraba entorno a oraciones y diversas lecturas de carácter religioso. Se inculcaba una creencia en los niños, una sumisión a un dios que era bueno y bondadoso con todos sus hijos, por lo que éste les entregó a su hijo Jesús para salvarlos del pecado original. El reloj colgado en la pared marcó las 14 horas. Cuadernos deshojados, llenos de tierra y polvo eran cerrados por los estudiantes del catecismo para ser insertados dentro del espacio destinado para cada uno de ellos dentro de su mochila porque los niños debían ir a casa. No obstante, el seminarista le dijo a Juan que necesitaba hablar con él después de clase, por lo que el pequeño, al no tener otra opción, se quedó dentro del que sería su infierno todos los fines de semana.

    El seminarista cerró la puerta y prendió la grabadora. Se acercó a Juan y comenzaron a platicar sobre su familia, lo que quería ser de grande, etc. Después de varios minutos le preguntó, “¿estarías dispuesto a todo porque Dios entre en tu vida?”, a lo que el pequeño, en su ignorancia, dijo que sí. El señor entonces se levantó de su asiento y empezó a acariciar la piel del pequeño. Sus duras manos recorrieron su espalda, sus brazos e incluso su costado y entonces desabrochó su hebilla. El botón del pantalón del pequeño fue desprendido del lugar donde permanecía y descendió por sus ligeras piernas donde permaneció durante una serie de minutos, durante los cuáles sucedió lo peor para Juan.

Era un sábado a las 8 de la mañana. Juan abrió sus ojos y se levantó de la cama. Sus padres le dijeron si no pensaba desayunar, una mirada fría y seca se dirigió hacia ellos en forma de respuesta. Se cepilló y sus padres lo obligaron a subir al auto para ir al catecismo. La neblina descendía de las montañas rápidamente, por lo que los vidrios comenzaban a empañarse instantáneamente. Tras esto, un dibujo de una criatura abandonada en un campo era lo único que se veía en el vehículo que andaba por las calles.

Sátira realizada en el programa "South Park".

Sátira realizada en el programa “South Park”.

La llegada es inevitable. Juan desciende lentamente del auto y se  vuelve una víctima más de ese monstruo que destruye miles de infancias.  Avanza desganado hacia el aula, donde una vez más lo espera “él”… Se detiene frente a la iglesia  y es ahí cuando se da cuenta que en el cielo está el infierno.

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About Néstor Ramírez

Egresado de la Licenciatura en Comunicación y Periodismo en la UNAM. Apasionado del periodismo, amante de la literatura, amigo de la naturaleza, estudioso del día a día de la vida en México.

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