Las voces del silencio

El viento se hizo presente a las cinco de la mañana y chocaba contra los ventanales de la terraza. Hacía un estrepitoso calor como frecuentemente hace en los estados del norte. Lucía se  levantaba de su cama, se despojaba de su ropa de noche y se metía a la ducha para posteriormente prepararse para ir a la escuela.

mujer-empresaria-12Un saco opaco y una blusa blanca cubrían la piel de sus brazos y sus pechos, mientras que sus piernas eran cubiertas por una falda del mismo color. Unas zapatillas negras y sus labios pintados de carmesí completaban el atuendo que favorecían los halagos dentro de su universidad por los hombres que, con sólo verla, sentían su espina dorsal electrizarse por escuchar un buenos días o un hola, qué tal.

Lucía era una mujer muy conocida por toda su carrera. No porque fuese una chica fácil, sino por la inmensa belleza que se dibujaba tanto en sus ojos, en sus labios y en sus curvas, así como en la gran inteligencia y la facilidad que tenía en su carrera, Derecho. El día transcurría como cualquier otro; ardillas pasando por los corredores, chicos jugando futbol o realizando cualquier otra actividad, el calor a todo lo que daba por la tarde, etc. Sin embargo, ella no se había percatado que algo extraño sucedía ese día.

Unos metros más adelante, o quizá más atrás según sea la perspectiva, unos sujetos con lentes oscuros, botas de piel de víbora, chamarra de avestruz y camisa a cuadros observaban a Lucía cómo se movía. Una vez terminadas las clases sin que ella se diera cuenta la comenzaron a seguir en una camioneta. Le taparon el camino y se bajaron, le pusieron un trapo con alcohol en la cara y la adrenalina comenzó a subir por todo el cuerpo de Lucía hasta que éste se desplomó y fue cargado como una muñeca de trapo.

A la mañana siguiente, ella apareció en un lugar desconocido. Sus ojos permanecían abiertos mirando hacia el infinito que las demás personas no pueden ver pues tienen aún muchas cosas en la cabeza. Su cuerpo divino y envidiable permanecía casi irreconocible al ser saboteado como un barco en alta mar de no ser porque en letras grandes en todas las esquinas se leía las leyendas “Violan y asesinan a estudiante de Derecho” o, de manera más frívola, “¡La torcieron!”, lo que significa que es otra, una más, un daño colateral más de las más de 700 mujeres que han asesinado en esa ciudad de manera cruel mientras las autoridades sólo voltean su rostro hacia otro lugar.

Ropa abandonada. Tomada en la exposición ubicada en la "Museo de la primera imprenta de América".

Ropa abandonada. Tomada en la exposición ubicada en la “Museo de la primera imprenta de América”.

Advertisements

Tags: , , , , , ,

About Néstor Ramírez

Egresado de la Licenciatura en Comunicación y Periodismo en la UNAM. Apasionado del periodismo, amante de la literatura, amigo de la naturaleza, estudioso del día a día de la vida en México.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: