¡3 de octubre, sí se olvida!

Por Néstor R. Vega (Néstor Ramírez)

México, el país del mole, del juego de palabras, de la “ch” más que la “ñ”, es un país que se ha construido con la sangre de sus valerosos guerreros que día a día, incluso en nuestros días, lucha por sobrevivir y cambiar a su nación, ya sea haciéndose cargo de sus obligaciones o marchando por algunas avenidas principales de sus ciudades.

En nuestra bandera, y en el escudo nacional, se puede ver un águila real devorando una serpiente. Eso es lo que con frecuencia se nos dice. No obstante, el día de hoy, pienso: ¿qué tal si en realidad el águila no ganó porque, en sus últimos segundos de vida, la serpiente logró morder al ave con lo que se marcó el fin de la pelea?

Sin embargo, el día de hoy, en esta nación tricolor, se celebra un año más de un suceso que cambió al país: la matanza de Tlatelolco. Tanto en la marcha fúnebre que se realiza desde hace 45 años, así como en universidades públicas (y algunas privadas), se escucha la frase “2 de octubre, no se olvida. Es de lucha, combativa”.

El 2 de octubre es un suceso trágico en la historia nacional ya que cientos de estudiantes fueron asesinados por defender sus ideales, por querer un mejor México. Hasta la fecha, los responsables del magnicidio siguen impunes, gozando de la libertad bajo pretexto de que hicieron lo que debieron hacer para evitar el riesgo que simbolizaban para la nación los comunistas infiltrados.

La ideología es quizá una de las razones por la que frecuentemente se dan las batallas fuera de los intereses políticos de algunas naciones. En el 68 fue la disputa entre el capitalismo (salvaje) y el comunismo y el socialismo. Sí, efectivamente, el 2 de octubre no se olvida por los excesos de la clase política. Sin embargo, el 3 de octubre sí se olvida, tanto que ha pasado de largo por los mismos opositores al sistema.

¡El 3 de octubre sí se olvida! La matanza de Huitzilac, en el estado de Morelos, sucedió en 1927. En ella, los simpatizantes de la corriente antireeleccionista fueron asesinados por quienes estaban a favor de la reelección, los simpatizantes del general Álvaro Obregón. En Huitzilac, asesinaron al general Francisco Serrano, quien era el contrincante político de Obregón, abanderado de los antireeleccionistas.

En Huitzilac murieron hombres con ideales, hombres que luchaban por el ideal maderista, bandera principal del movimiento revolucionario. Sin embargo, y aunque han pasado 86 años, el hecho ha quedado en el olvido… además de oculto por las instituciones públicas. Ni la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), mucho menos Presidencia, dan información del hecho y la matanza de Huitzilac quedó sin castigar, impune.

¿Cuántas personas más deben morir por sus ideales?

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About Néstor Ramírez

Egresado de la Licenciatura en Comunicación y Periodismo en la UNAM. Apasionado del periodismo, amante de la literatura, amigo de la naturaleza, estudioso del día a día de la vida en México.

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