El poder de las palabras

Por Néstor Ramírez Vega

Parado en el andén de la estación Garibaldi vi al metro  aproximarse a gran velocidad. Mientras lo veía pasar, a través de sus ventanas sólo se podían ver a montones de personas apretadas entre sí. Empujar a las demás personas es la única forma para entrar al vagón, si es que quieres llegar a tu destino.

El calor es insoportable durante el verano. Tu aire es robado por tu vecino, y el que está a un costado de tu vecino roba el suyo. Los ventiladores no funcionan y los que sí sólo avientan el polvo que tienen reunido. La gente mueve sus manos en busca de un poco más de aire fresco.

A unos centímetros hay una chica que está aferrada a un tubo. Su cabello se lo mueve para la izquierda y segundos después para la derecha. Sus delgados labios se abren como la cueva de Alí Babá, pero esta no busca oro, sino aire. Sus mejillas se ponen rojas y por ellas y por su cuerpo resbalan gotas de sudor.

En mi mochila guardé un papel que alguna vez me dio una señora en la calle. Ella me dijo  Toma, cuando tengas tiempo léelo, cosa que hice pero al comulgar con su pensamiento no le tomé importancia. De un momento a otro sólo escuché que salieron de mi boca las palabras, ¿Lo quieres para echarte aire? La chica sonrío y un brillo en sus ojos marrones resplandeció de forma simultánea a sus labios pronunciando la palabra Gracias.

Ella se echó aire pero estaciones después se fue despejando el vagón. El aire volvía a esparcirse por todo el lugar, al igual que el calor. Alcé la vista de mi libro y vi a la chica atentamente leyendo el papel. Su concentración era única, como si estuviera leyendo el mapa de un tesoro escondido. Llegamos a la estación Villa de Aragón. El sonido del metro me distrajo de mi lectura, alcé la vista y la chica estaba frente a mí. ¿Me lo puedo quedar?, preguntó ella, a lo que sin pensar respondí, Sí, claro, si lo quieres llévatelo.

 

¿Sabías que hay un mundo después de la muerte y que todos nos encontraremos ahí algún día? Palabras más palabras menos era lo que la hoja decía. Para algunos unas palabras pueden no servir, pero para otros pueden significar una nueva esperanza en la vida.

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About Néstor Ramírez

Egresado de la Licenciatura en Comunicación y Periodismo en la UNAM. Apasionado del periodismo, amante de la literatura, amigo de la naturaleza, estudioso del día a día de la vida en México.

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