La historia de un hombre sin nombre

Néstor Ramírez Vega

Él no era un hombre cualquiera. Los pasajeros supieron que no era un pasajero común desde que entró al vagón. Ropa andrajosa, pantalones bombachos con líneas verticales de diferentes tonos de verde y una sudadera descolorida.

No, él no era un hombre más en el vagón. Él carecía de muchas cosas que tienen los hombres promedio: un smartphone, camisa Óscar de la Renta, pantalones Levi’s y, lo más interesante, de nombre.

Sofía, Melisa y Miguel son algunos de los nombres que aparecen en las latas de Coca-Cola, pero la botella del hombre de 1.50 metros no tenía nombre o leyenda alguna. Lo único que tenía era un líquido incoloro. No era agua, mucho menos licor. Era thinner.

Sus ojos cafés se salen de sus órbitas normales. Ancestros masticando hoja de coca para sobrevivir a la hambruna. Un viaje para pasar el hambre en una ciudad devorada por el tiempo.

 

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About Néstor Ramírez

Egresado de la Licenciatura en Comunicación y Periodismo en la UNAM. Apasionado del periodismo, amante de la literatura, amigo de la naturaleza, estudioso del día a día de la vida en México.

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