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Bellas Artes 80

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Por Néstor Ramírez Vega

 

Todo estaba quieto, tranquilo. El sol se ubicaba en lo alto del cielo, justo encima de Bellas Artes. Palacio positivista, coloso-blanco-custodio de arte nacional y algunas veces mundial. Punto de encuentro de generaciones: niños, adolescentes, amores, viejos, despedidas.

Palacio histórico y lugar de fiestas pomposas de gobernantes en el pasado. Cuántas personas ilustres no han pasado por sus pasillos; bailado o actuado en sus escenarios y aprendido saberes en sus salas.

Hoy es un día de fiesta porque hace 80 años se terminó el palacio que se inició en el fin del Porfiriato. Hoy los jóvenes danzan a sus alrededores vestidos en centenas de colores. Quinceañeras desfilan en el ala derecha del palacio. Fotos entre amigos, momentos inolvidables, recuerdos inagotables.

La belleza no es sólo una mujer o un hombre, es la unidad que se forma a partir de esa colectividad multicolor de multiple pasión; acto multi cultural donde convive el norte y el sur, el pasado y el presente, los ritos prehispánicos y los ritos de la moda moderna.

La gente se reúne en un solo punto para ver la atracción: Bellas Artes. El “entrañable merengue blanco” da espacio en la explanada a las festividades. Todos acuden y se maravillan con los espectáculos. Sin embargo, el palacio continúa ahí, no igual que hace 80 años, pues cada día, cada año, se hunde más y más entre la tierra que lo vio llegar.

Un encuentro

Néstor Ramírez Vega

 

La función empezaba a las ocho de la noche, pero como salí temprano del trabajo decidí ir directo al teatro. Con dos horas de anticipación, y un libro de Calvino bajo el brazo, llegué a la taquilla. Estaba solo. No había ningún alma en aquel lugar. Salí a hacer una llama y al volver ahí estaba ella, una joven de piel morena leyendo un libro.

Pasé caminando frente a ella; alzó la mirada y me dijo siéntate. Obedecí, entonces platicamos. Cogí su libro que tanta curiosidad me había causado minutos antes. El título era reconocible: Pedro Páramo. Entonces por mi mente pasó un pensamiento que había leído hace unos días, “Ver a alguien que lee un libro que te gusta es una recomendación”, algo tonto, de niños.

Vimos la función como dos viejos conocidos, quienes ya antes se habían visto. Vámonos, ya es un poco tarde. ¿Tú para dónde vas?, preguntó. A Cuatro Caminos, respondí. Ella iba a Panteones, así que nos fuimos juntos. Durante el camino estuvimos platicando sobre nuestras vidas, quiénes somos, qué nos había parecido la función.

De pronto, ella tuvo un antojo de gomitas con forma de fruta. Llegando al paradero encontramos a una señora vendiéndolas, compramos unas para los dos y nos fuimos. Mientras el camión pasaba las calles, sus ojos cafés se comenzaron a poner rojos. Una lágrima comenzó a caer por su mejilla que se coloraba a la vez que contraía su boca. Instrucciones para llorar. Las palmas de sus manos taparon su rostro, un gemido latente dominó su habla. Él fue un estúpido, un mal hombre, por eso no le importó romper mi corazón.

No fue tu culpa, ni de él. Era algo que debía terminar. Toda cosa tiene su inicio y su fin, pero el fin no es el fin, es un inicio a un nuevo mundo, un mundo conformado por infinidad de microcosmos y posibilidades interminables. La felicidad no está en otra persona que no seamos nosotros mismos. Su llanto era imparable y un malestar se proyectaba a cualquier persona que la viese.

Llegamos a Panteones y opté por bajar del autobús. No resistí la tentación de abrazarla al ver esos ojos que no paraban de llorar. Abrazo, lenguaje universal para mostrar afecto o apoyo a una persona. Apoyo a una persona (des)conocida. Dio las gracias por todo y se perdió en la lejanía de la parada. El camión baja personas en las estaciones, pero continúa su camino.

A veces me pregunto qué pasó. ¿Almas en pena? Cuatro caminos para elegir.

Los otros

Néstor Ramírez Vega

 

Las nubes hacían que el cielo se pusiera color piedra. Las nubes grises amenazaban con soltar una tromba que mojara a quienes asistían al tianguis del arte, a espaldas del monumento a la madre. Ante amenaza no hay engaño, pocas gotas de lluvia empezaron a caer, pero no movieron a ninguna persona que compraba cuadros, plantas o cualquier cosa que estuviese a la venta.

Los niños se subían a los juegos o comían papas con sus padres. Con la lluvia ellos caminaron en dirección al monumento. La niña agarraba a su padre de la mano, para que no te roben, suelen decir los papás a los hijos cuando van a lugares públicos. Entonces se sentaron y la niña atacó.

– Oye, papá, ¿tú no te enojas cuando los otros novios de mi mamá llegan a verla?

El padre desconcertado bajó la vista por un momento. Silencio incómodo, sólo se escuchaban a lo lejos los niños que gritaban de emoción y la incipiente lluvia de la ciudad. Vente, mija, vamos a jugar aquí adelante.

El viento sopla, el padre y su hija se toman de la mano y se pierden entre los árboles que cubren el camellón.

El payasito

Subí el rostro y lo vi a los ojos. Era un payaso de no más de seis años. El payasito, tras una mirada interminable, rompió el silencio. Hizo preguntas que no escuché y terminó con un, No tienes un peso, ¿verdad? Busqué en mi mochila pero no, no llevaba un pinche peso, pero sí un paquete de Chiclets.
– ¿Quieres un chicle?
Acto seguido él tomó uno y se recostó en su asiento. Perdiéndose entre sueños. Un día más sin comer.
Néstor Ramírez Vega

Pasión cocodrilesca

Por Néstor Ramírez Vega

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“El Gran Cocodrilo” Efraín Huerta. Fuente: CONACULTA

El pasado miércoles se celebró el centenario del natalicio de Efraín Huerta, uno de los máximos poetas del siglo XX, impulsor del cocodrilismo, corriente literaria que explota el optimismo, la alegría, la crítica, el odio y la burla.

Autor de Estrella en Alto y El Tajín, logra que en cada uno de sus poemas haya una mezcla de humor, alegría y odio, los cuales revelan la existencia y las acciones del ser humano. Ejemplo de esto se ve en su obra de 1944, Los Hombres del Alba. 

En Los Hombres del Alba se encuentran una serie de poemas, entre los que destacan Teoría del Olvido, El amor, Declaración de Odio Declaración de Amor. Cada uno de ellos trata diferentes formas, aunque siempre está la figura del alba, así como otros elementos de la naturaleza como la tierra o el cielo.

En El Amor, Huerta ofrece al lector toda una historia, una explicación de las maravillas que logra hacer ese sentimiento. “Se parece a la lluvia lavando viejos árboles,/resucitando pájaros. Es blanquísimo y limpio/larguísimo y sereno: veinte sonrisas claras, / un chorro de granizo o fría seda educada”.

A pesar de las referencias a la naturaleza que encontramos similar a la utilizada en el romanticismo, Huerta busca que dichas referencias también se acerquen a los hechos, a las acciones y actitudes de las personas, incluso que exista un receptor que el lector puede desconocer.

“Te busco por la lluvia creadora de violencias, / por la lluvia sonora de laureles y sombras, / amada tanto tiempo, tanto tiempo deseada, / finalmente destruida por un alba de odio”.  Amor y odio, violencia y creación. Dialéctica de sentimientos, pasiones, naturaleza, etc.

Declaración de Odio inicia con un lenguaje netamente metafórico, pero tras la primera pausa se aborda una dura crítica a la injusticia imperante en la ciudad. Sin embargo, no sólo es eso, sino se habla de un lugar incluyente, donde coinciden seres de todo tipo: “Amplia y dolorosa ciudad donde caben los perros, / la miseria y los homosexuales, / las prostitutas y la famosa melancolía de los poetas, / los rezos y las oraciones de los cristianos. / Sarcástica ciudad donde la cobardía y el cinismo son alimento diario/ de los jovencitos alcahuetes de talles ondulantes, / de las mujeres asnas, de los hombres vacíos”.

“Ciudad negra o colérica o mansa o cruel, / o fastidiosa nada más: sencillamente tibia./ Pero valiente y vigorosa porque en sus calles viven los días rojos y azules/ de cuando el pueblo se organiza en columnas, / los días y las noches de los militantes comunistas, / los días y las noches de las huelgas victoriosas, / los crudos días en que los desocupados adiestran un rencor / agazapados en los jardines o en los quicios dolientes”. Un lugar lleno de contrastes, donde todo es posible y donde las cosas pueden tener un inicio y un final en cualquier momento, en cuestión de un abrir y cerrar de ojos. Donde en cuestión de horas hay grandes cambios, con pasos agigantados con la ayuda del vecino del norte.

Un odio puro. Un odio que se mezcla con un amor y una admiración. Una adoración en la que cabe hasta lo más desagradable. Una ciudad formada por los hombres del alba y del ocaso.

97 años de Juan Rulfo

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Juan Rulfo, referente literario de escritores como Gabriel García Márquez y Margo Glantz. Imagen: elindependiente.mx

Por Néstor Ramírez Vega

Juan Rulfo, considerado uno de los máximos escritores contemporáneos en México y latinoamérica, cumpliría 97 años el próximo viernes 16 de mayo. Rulfo es el autor de tres libros que marcaron un antes y un después en las letras hispánicas y la cultura mexicana: Pedro Páramo, El Llano en Llamas El Gallo de Oro y otros Textos para Cine.

El Llano en Llamas es una compilación de relatos de su autoría que fueron escritos en diferentes momentos de su vida. Cada uno de ellos ofrecen al lector múltiples lecturas, una paleta de colores que se mezclan entre sí hasta el punto de dibujar el ambiente y el aire que corre a través del llano que siempre estará presente en sus relatos.

Rulfo nació en Sayula, Jalisco, en el año de 1917. Su vida estuvo marcada por muchas desgracias, comenzando por haberse criado bajo la época de la Revolución Mexicana y, posteriormente, durante la Guerra Cristera, mejor conocida como la Cristiada. Estos temas fungen como piedra angular en su obra, la cual nos describe  los últimos momentos de esos conflictos bélicos y las consecuencias que éstos tuvieron a nivel nacional.

El libro comienza con Nos han dado la tierra, publicación que habla sobre un grupo de personas al que el gobierno le ha obsequiado una gran parcela de tierra como triunfo de la revolución. Sin embargo, esa tierra será un llano, tierra infértil, lugar donde nada nace por la carencia de agua y desinterés del gobierno local.

El movimiento revolucionario ha caído en lo que ellos criticaban; la corrupción ha llegado al poder y lo que menos interesa es el pueblo. Cuando hay terrenos más prósperos para la agricultura y la ganadería, la gente del campo no puede aspirar a ella, sino a las peores tierras, las cuales deben trabajar hasta el último momento de su vida, sacrificando lo que se pudieron llevar de su pasado.

Esos sacrificios que harán en la vida real los personajes continúan en cada una de las narraciones presentes del texto: unos sacrificarán gallinas, otros su familia y algunos más sus sueños. Lo único que tienen segura es la tierra que pisan pues el lugar donde los alcanzará la muerte puede ser cualquier lugar, el llano, el camino o frente a una virgen milagrosa, cuyos ojos curará con la muerte la vida de un enfermo.

Es que la gente es tan pobre que una vaca es el único patrimonio que tiene la familia del relato Es que somos tan pobres; en la que el animal simboliza el futuro de la hija de un señor. Al ser arrastrado el animal por la corriente del río, el futuro de la pequeña es arrollado, corre junto con las aguas del río. El padre no quiere que la hija sea una piruja como su hermana, pero pareciera ser lo único que le queda a la familia. El destino de la descendencia de la familia.

La pobreza del pueblo y la muerte como tema y característica de la gente está presente en todos sus textos. En Pedro Páramo no hay gente viva, todos están muertos y hambrientos por el trato y los excesos de su cacique Pedro Páramo. La muerte va de la mano de la pobreza y el caos dejado por los movimientos bélicos de la primera mitad del siglo XX.

Huérfano de padre y madre a los 11 años y escapando de los estragos de la Cristiada es como vive Juan Rulfo sus primeros años. El orfanatorio al que ingresó, lo único que le dejó fue una depresión que jamás pudo curar. Al huir del conflicto armado es como cae en la pobreza y en la búsqueda de trabajo desde joven. Pobreza y muerte, dos elementos en latencia en la vida y obra de Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno.

Rius y su economía para principiantes

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Por Néstor Ramírez Vega

Eduardo del Río García, mejor conocido como Rius, es un cartonista mexicano el cual ha expresado a través de sus libros y caricaturas sus puntos de vista respecto a diversos temas (religión, política, el PRI, los sistemas económicos, etc.). Su libro Economía para Ignorantes es un ejemplo de ello ya que permite que personas que no están familiarizadas con términos económicos puedan comprender un poco de esta ciencia.

El libro comienza explicando la historia de la economía, misma que va a la par del desarrollo de la organización política y social. De la comuna a la esclavitud, de la esclavitud al feudalismo, del feudalismo al liberalismo y así sucesivamente. En síntesis, el orden de un cúmulo de personas que viven en los excesos sobre una mayoría que vive en la pobreza.

Para Rius el capitalismo es un modo de producción basado en las necesidades de los consumidores, las cuales se expresan en bienes y servicios. Estos se suelen dividir respecto al uso que tienen y las más importantes suelen ser las primarias, que corresponden a la alimentación, el vestido, y casa o techo.

El autor señala que el sistema crea necesidades a la población sólo para fomentar el consumismo. El caso está en el alcohol, los shampoos, el gel y otros objetos que no son vitales para el ser humano, pero pareciera que sí debido a la carga de publicidad que gira entorno a ellos.

Rius dice que un sistema económico es la organización para producir, intercambiar o consumir todo tipo de bienes y servicios. Y el sistema económico más viejo, y más actual, es el socialismo, mismo que va en declive debido a la globalización de las últimas décadas, misma que empezó con la carrera espacial entre los bloques económicos del Siglo XX.

El autor finaliza con el pensamiento de que si todo el mundo fuera socialista no habría tanta degradación a nivel internacional. Sin embargo, a título personal, creo que no se trata sólo de eso, sino de un verdadero interés por llevar a buen puerto a la sociedad y abogar por sus intereses, dejando de lado los de las minorías burguesas y no caer en la corrupción, defecto característico de México y que el mismo autor identifica como la consecuencia de la no existencia de democracia ni libertad.

 

 

 

NOTICIAS

Saludos estimados lectores. Espero que estén disfrutando su día leyendo mis pequeñas entradas en este humilde blog. Me gustaría invitarlos a que conocieran Crisol Aragón, un blog en el que muchos compañeros y un servidor estaremos publicando toda la semana para informarles y amenizarles el día. El link es este y espero sea de su agrado: http://crisolaragon.wordpress.com/

Por otro lado, y gracias a que mi interés por el cine ha aumentado, me gustaría hacer entradas sobre películas los días jueves, mientras que los sábados serán de libros. Además, pretendo cambiar el nombre del blog, aunque eso aún no está decidido.

Sin más noticias por el momento les mando saludos y un fuerte abrazo a cada uno de ustedes, estimados lectores, que han hecho de este proyecto un gran trabajo.

Sexo y castidad londinense

Chesil Beach

Por Néstor Ramírez Vega

Chesil Beach es una novela de Ian McEwan publicada en la colección Compactos, de Anagrama. El libro gira entorno a Florence y Edward, una pareja de recién casados a mediados del siglo XX en Londres.

Hace años terminó la Segunda Guerra Mundial y las vidas no han vuelto a la normalidad desde entonces. Hay ciertas acciones y comportamientos que aún se siguen realizando; tales como escuchar el noticiario nocturno en la radio, guardar la compostura en una relación juvenil y, sobre todo, no tener relaciones sexuales antes del matrimonio.

Edward está temeroso, nervioso y ansioso por romper su castidad. A Florence le da miedo y asco el ser penetrada. Durante la trama del libro se vuelve en varias ocasiones a la imagen de la espada que se inserta en un cuerpo. La boca de Florence que es invadida por la lengua de Edward es la antesala al acto sexual, hecho sobre el cual gira la novela.

El conservadurismo del siglo XX es importante para poder comprender y apreciar la historia alterna de la novela. La prohibición del sexo. El no practicarlo antes del matrimonio por ser considerado una falta grave, al grado de que quienes lo cometían eran señalados y mal vistos dentro de la sociedad; aun peor si el hombre ayudaba a la mujer en acciones que eran consideradas propias de las féminas.

Precisamente Florence y Edward se vuelven adultos en unos años de grandes cambios a nivel internacional: la llegada de la música rock y los Beatles, el ascenso político del Partido Laborista en Londres e incluso la apertura sexual en la juventud, mismo que chocaba con la educación que los recién casados habían recibido en casa.

En Chesil Beach el lector puede darse cuenta del rompimiento cultural que hubo desde los años de la Guerra Fría y que se ha ido consolidando hasta nuestros días. De cómo es que las tradiciones cambian y se adaptan a los tiempos y las exigencias tanto de los adultos como de los jóvenes, en quienes reposa el futuro a través de acciones como el derecho a votar.

Chesil Beach nos puede dirigir a la película Philomena, de Stephen Frears. En ambas, el papel que juega la vida sexual durante la juventud es exquisito, pero que tiene severas consecuencias posteriormente. Sin embargo, el valor y peso del libro de McEwan es que nos permite ver al sexo como pecado, un derecho, una obligación e incluso como la muestra única de amor.

Narco cultura

Por Néstor Ramírez Vega

En este momento (re)leo el libro La Reina del Sur, de Arturo Pérez Reverte; una publicación que tomó fuerza por la telenovela homónima que contó con la participación de Kate del Castillo, en el papel de Teresa Mendoza.

Hace unos meses, por septiembre del año pasado, mi buen maestro Andrés Galindo me comentó algo muy cierto y es que en ocasiones la realidad supera a la misma realidad al punto en que ésta parece ser fantasía, una historia inventada de último minuto, y eso ha pasado con algunos de los libros que nacieron a partir del boom de la novela del narcotráfico; sin embargo, el caso de La Reina del Sur no es ése.

En esta publicación no me pondré a hablar sobre el estilo de Pérez Reverte ni mucho menos, sino la fuerza que toma su novela, misma que llega a plasmar la sorprendente realidad que no se nos hace inverosímil. Teresa Mendoza es la pareja de un aviador al servicio del narcotráfico. Se da lujos, gasta dinero, no se mete en los negocios de su marido, no trabaja, etc. Sin embargo, tras la muerte de Dávila ella tiene qué escapar porque hay personas que la quieren ver muerta por el simple hecho de ser “la hembra del Güero Dávila”.

Tras esto, Teresa Mendoza va a Melilla, España, donde comienza a hacer su fama y recibe el nombre de La Reina del Sur. La importancia de este libro es porque muestra desde el principio el estilo de vida al que están acostumbradas las mujeres que mantienen una relación con una persona que se encuentra en negocios turbulentos, cómo es que tiene qué salir adelante e incluso el autor muestra las opciones que tienen quienes corren con la misma suerte o sólo quieren salir adelante en la ciudad.

Una de sus particularidades es que no sólo muestra los hechos, sino también sirve como espejo de los integrantes de esos grupos. A través de la vestimenta, comportamiento e incluso el lenguaje, Pérez Reverte muestra cómo es el negocio del narcotráfico. Su pluma no tiembla al mencionar los cuerno de chivo (Ak-47), palabras como pendejo, pinche, ni mucho menos nombres legendarios como Amado Carrillo Fuentes, mejor conocido como El Señor de los Cielos, o Joaquín El Chapo Guzmán Loera (elemento que permite al lector acercarse más a la realidad).

¿El único tema que importa en la actualidad? Creo que no. No faltarán quienes usen el tema porque está de moda, negarlo sería hacerse sordo y ciego. El tema del narcotráfico no es el único que debería imperar en las publicaciones de los autores, pero sí es de importancia porque es un problema no exclusivo de México, sino de Marruecos, España y Estados Unidos, entre otros.

México es el país que más sangre ha derramado en la última década por la Guerra contra el Narcotráfico. Las lágrimas son presentes en miles de familias que han sufrido la desaparición o el asesinato de un ser querido. Sin embargo, a pesar de esto, la ciudadanía sigue consumiendo los libros y telenovelas sobre el narcotráfico tales como La Reina del Sur;El Señor de los Cielos; Pablo Escobar. El patrón del mal e incluso grandes reportajes como Los Señores del Narco.

El boom del narcotráfico no solo se centra en la historia del tráfico de drogas y evasiones a policías y aduanas, sino también en secuestros, asesinatos e incluso trata de blancas. El narco no es un mal de reciente aparición; es algo que lleva más de 50 años de evolución, período que ha dejado un trágico legado cultural, el cual ha atrapado a miembros de la sociedad civil a través de canciones (corridos), libros, telenovelas y películas (El Cártel de los Sapos).

La mujer en el mundo literario

Por Néstor Ramírez Vega

El Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, el año pasado declaró que el día 25 de cada mes se celebrara el Día Naranja, cuyo fin es la prevención y erradicación de la violencia contra las mujeres. En el mundo de la literatura, las mujeres pasan a segundo plano pues se les suelen considerar la sombra de los autores masculinos.

¿Alguien puede nombrar a más de 10 escritoras mexicanas? ¿Y 10 escritores? A la segunda pregunta se vienen nombres como Ignacio Manuel Altamirano, Carlos Monsiváis, Juan Rulfo, Octavio Paz, Carlos Fuentes, Vicente Leñero, Luis Spota, José Emilio Pacheco, etc. Sin embargo, la respuesta a la primera pregunta es más complicada. Elena Garro, Sor Juana Inés de la Cruz, Rosario Castellanos, Ángeles Mastretta y la naturalizada Elena Poniatowska son algunos nombres que vienen a la cabeza. Son reconocidas y tienen grandes obras; no obstante, son pocas al lado de los autores mexicanos.

Elena Garro, autora de Los Recuerdos del Porvenir, es reconocida por el valor de su obra y por ser una de las iniciadoras del realismo mágico. Sin embargo, pareciera que ser mujer es una maldición en el mundo de las letras y “ella cometió” dos equivocaciones: 1) “lanzar” (porque los medios manosearon lo que dijo) un comentario contra intelectuales, y señalarlos como presuntos sembradores de ideas comunistas en los jóvenes del 68; 2) casarse con Octavio Paz, ganador del Premio Nobel.

“La Garro”, como se le llamaba, fue comparada con Juan Rulfo por su habilidad literaria. Sin embargo, por ser mujer, no pudo tener el mismo apoyo ni por parte del gobierno, de intelectuales, ni mucho menos de su esposo, Octavio Paz. ¿Quién podría estar arriba del Nobel de Literatura en México? Nadie, mucho menos una mujer. La obra de Elena es eterna, trascendente y, sin embargo, se queda en círculos privados y no de tanto ruido como Carlos Fuentes o los ya mencionados Juan Rulfo y Octavio Paz.

La vida de los escritores no es cosa fácil. La mayoría han tenido qué sufrir para poder crear sus grandes obras y obtener el respaldo de las élites. Sin embargo, cuando se es mujer, el apoyo es menor y los retos más complicados. De eso puede hablarnos claramente Rosario Castellanos en varias de sus obras.

Rosario Castellanos es la principal exponente de la literatura indigenista. En sus libros trató temas como la discriminación contra los indígenas (léase por ejemplo Balún Canán), el proletariado y las mujeres (léase El Eterno Femenino). Sus farsas, sus novelas, sus poemas, todo está impregnado de esa discriminación a la cual son sometidas miles de personas ya sea por su nivel económico, su sexo y su raza.

Castellanos tiene mucha fuerza, pero no la suficiente para competir con sus contemporáneos masculinos, lo mismo que pasa con Garro. Sus aportaciones a la literatura indigenista son sobresalientes, más que se acerca a ellos, a sus costumbres, a sus intereses, a su supervivencia. No los deja morir como muchos otros autores que se centran en los problemas citadinos, sino rescata su cultura del olvido y la incomodidad que les produce a algunas personas.

Los ensayos de Castellanos están llenos de sabiduría y un buen análisis tanto del lenguaje, de la ideología, y de la literatura, como del papel de los escritores y las escritoras en sus respectivas épocas. Sin embargo, hay una persona a la cual recurre en muchas ocasiones. Es su guía, su Beatriz y su Virgilio. Su inspiración es la Fénix de América, la Décima musa: Sor Juana Inés de la Cruz.

La décima musa, inspiradora de tantas mentes brillantes en nuestros días. Es innegable el legado que dejó en el mundo de las letras. Su complejidad, su basto vocabulario, sus reflexiones, sus señalamientos, su voz. Empezando por la dominación del barroco y terminando con los hechos a los que se enfrentó en su vida (discriminación, falsas acusaciones, desprestigio, etc.) La obra de Sor Juana vino a nuestra época como el ave fénix, de sus cenizas renació porque, en su época, no era bien visto que una mujer fuera intelectual. De hecho sólo serían para las labores domésticas, tenían prohibido el acceso a la educación, sobretodo superior.

Sor Juana Inés se enfrenta al patriarcado, al machismo, a la educación llena de andrógenos y penes. Supera a sus contemporáneos a pesar de sus restricciones y los malos tratos. Incluso, la buscan los poseedores del poder por su habilidad. Sin embargo, su obra se hubiese perdido de no ser que fue rescatada por el interés de diversas personas, quienes no dejaran que las llamas de sus alas se extinguieran, aún siendo cenizas.

 

Ser mujer es una verdadera batalla, misma que aún en nuestros días, después poco más de tres siglos del nacimiento de Sor Juana, sigue siendo voraz e interminable. La discriminación es algo que se debe erradicar por completos. Por fortuna se han superado grandes desafíos, sin embargo aún queda mucho por hacer. El Premio Cervantes que recibirá Elena Poniatowska dentro de unos meses es un gran logro, no sólo por su basta obra literaria, sino también porque en el mundo de las letras cada vez se incluye más a la mujer.