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Paradas imprevistas

El metro iba despacio por la lluvia. Al llegar a la estación Tepito el tren se detuvo e inmediatamente se fue la luz dentro del vagón. Un escalofrío recorrió mi cuerpo, sentía peligro en el aire. ¿Quién se vería interesado en lastimarme? ¿Acaso es ese señor que tiene una mano dentro de su saco? ¿Será ese bato que está recargado en la pared con una capucha que apenas y permite ver su rostro? El tiempo corre y el metro no avanza. ¿Acaso jalaron la palanca de emergencia? ¿Por qué no cierra sus puertas? ¿Por qué ese hombre me está viendo a través de la ventana desde hace 10 minutos?

Versión oficial

Por Néstor Ramírez Vega

– Lo sentimos, pero el servicio en la estación Candelaria está suspendido. Repetimos, el servicio en la estación Candelaria está suspendido. No hay servicio en la estación Candelaria.

Eso fue lo que el conductor dijo a los usuarios del metro en la línea 1 al arribar a la estación de la Merced, una antes de la Candelaria de los Patos.

Entre cada estación se daba el frenón y tiempo después seguía su camino. Sin embargo, al pasar por metro Candelaria, pasó rápido y sólo se observaron cientos de policías en las escaleras, el andén y las salidas.

Nadie sabía qué pasó, ni a qué hora. Nada, no sabían nada, excepto que no bajarían en Candelaria, sería hasta San Lázaro.

La gente corrió a las escaleras eléctricas como siempre. Lo diferente fue que la cúpula de San Lázaro estaba infestada de policías, los cuales se recargaban en los tubos cuales buitres esperando carroña.

¿Por qué hay tantos policías y no dejaron bajar a la gente en Candelaria?, pregunto un transeúnte. La respuesta que consiguió fue llana, Sólo entrenamiento para operativo, no pasó nada.

Horas más tarde los medios de comunicación informan: ocho vagoneros detenidos tras enfrentamiento en las estaciones Candelaria y Observatorio del metro de la Ciudad de México. Un policía resultó lesionado en el hombro derecho por consecuencia de lo ocurrido.

Al final del día uno sólo cumple con su trabajo.

Son unos locos gritando

Por Néstor Ramírez Vega

Las protestas se habían calmado en la estación Ciudad Azteca. Una mañana, al descender del Mexibus, se comenzaron a escuchar, una vez más, los gritos en contra del aumento al transporte público y no un incremento significativo al salario mínimo.
El cúmulo de gente era excesivo. De pronto, entre los susurros de la gente se escuchó la voz de un niño.
– ¿Papi, ellos quiénes son?
-Son unos locos.
– ¿Y por qué son unos locos?
El padre respondió con su silencio y el niño esperó sin respuesta la respuesta de su papi.

Pláticas en el transporte público

Por Néstor Ramírez Vega

Una noche, al regresar de una posada y haber apoyado al movimiento pacífico denominado #PosMeSalto, un hombre con bufanda se subió al camión que lo llevaba a casa. Al momento de sentarse, con diferencia de unos segundos, un adulto mayor, de 71 años sabríamos minutos más tarde, pidió permiso para sentarse en el asiento que se encontraba a un costado del hombre con bufanda.

El adulto mayor traía un suéter color beige al cuello y con sus manos y sus uñas largas y sucias se aferró al tubo. Ya no hay respeto en esta ciudad, verdad joven, comentó el adulto mayor, Por qué lo dice, Porque ya ahora cualquiera ofende a los policías, a la autoridad ya no se le respeta. 

Estoy de acuerdo con usted, pero todo es por la corrupción que hay en el país, comenta el hombre con bufanda. Sí, la maldita corrupción, pero yo ahorita vengo del centro y ahí estaba con los jóvenes. Unos les gritaban groserías a los policías y eso no se vale. Tampoco es justo golpear a los policías porque sí, es cierto que muchos son unos corruptos, todos hemos visto como piden para su chesco , pero yo creo que no todos son así, no todos son malos. Debe haber algunos que sí son buenos, honestos, añadió el adulto mayor. 

El frío nocturno aumentaba mientras los minutos corrían por las diferentes líneas del reloj. Las arrugas del adulto mayor se hacían más notables con cada palabra. Yo creo que los jóvenes están mal, no debemos caer en la violencia ni las agresiones. Debemos respetarnos porque al final del día todos somos personas, que la mayoría son corruptos, sí, pero no por eso por ellos deben pagar todos, añade el adulto mayor. Apoyo las manifestaciones, debemos respetarnos entre nosotros y hacerlo todo de manera pacífica, sin agredir a los demás pues como usted dice, no por algunos todos somos así.

Yo no soy un ignorante, estudié hasta la preparatoria, pero no me pude superar y veme ahora. Pero no por eso agredo a las otras personas. México es un país hermoso, sería una lástima ver que no tenga salvación y deje de ser un país. La alarma de las puertas suena y el hombre con bufanda tiene que bajarse en esa estación. Sus mejillas se ponen frías por el viento nocturno preinvernal. En sus oídos aún suenan las consignas de Metro, metro, corrupción.

Despierta

Por Néstor Ramírez Vega

Ayer en la madrugada, como casi siempre sucede, en el Senado se aprobó en lo general la reforma energética. En contra de la voluntad de las mayorías, una reforma más pasará, próximamente, al Diario Oficial de la Federación.

¿Es que acaso la vida es sueño y nos gusta tanto soñar aun cuando nuestro sueño en realidad es una pesadilla? Hace más de un año nos dijeron que México volvería a ser un gran país, que habría más empleos, mejor calidad de vida y que el nombre de nuestra nación volvería estar en alto a nivel internacional. Sí, quizá lo último sí pero porque es el lugar donde todo se vende. Se vende su mano de obra, su territorio, sus recursos, hasta su Dios y sus santos se venden.

La Coatlicue abandona a sus hijos y los deja a merced de los demás, casos que se ven frecuentemente en la Merced, Tlalpan y muchas vías más de la ciudad. La Ciudad de los Palacios hundida en basura, indiferencia, egoísmo. “A mí qué me importan los cinco pesos del boleto del metro. Al fin que yo no lo uso”. Quizá tú no, pero millones de personas sí. Es probable que tú tengas un auto, pero sí te aplican los gasolinazos. Es posible que tú uses bicicleta, pero muchos conductores te ven como un tiro al blanco o como su principal enemigo, un insecto en calles y avenidas.

Algunos maestros abusan de su puesto y agreden física o psicológicamente a sus alumnos. Mientras tanto, un señor de la tercera edad va al seguro por una cita con el médico y espera una o dos horas para ser atendido. Una manzana y un pan es el único alimento que lleva. La manzana se la da a una señora que tiene un bebé. El pan, lo parte en dos, una mitad para él y la otra para otra persona.

Los primeros lugares en obesidad, analfabetismo, corrupción, desempleo, consumo de Coca-Cola (la chispa de la vida). Tú eres menos porque prefieres ver el América-Chivas o Pumas-Cruz Azul en vez de ver Dr. House o cualquier otra serie o programa. Eres un inculto por ver la “caja idiotizante” en vez de leer un libro. Tú eres menos porque no vas al gym y te encierras en las bibliotecas. BASTA.

Mientras se criminalizan las protestas. Unos nos quejamos porque cerraron las avenidas, porque no se puede pasar, porque dejan mucha basura y hay mucho ruido. Millones de personas caminaron sobre diferentes avenidas de la Ciudad de México. durante su recorrido aventaron cohetes, tocaron música y se les repartía comida. A la media noche, entonaron las mañanitas a la Virgen de Guadalupe.

Otros se quejan de la Iglesia Católica, de las limosnas y los excesos y atropellos de algunos miembros de ella. Sin embargo, se cierran a la discusión y al no tener una opinión igual a la de ellos te ofenden diciéndote televiso, enajenado, priista, fascista o ignorante.

Basta de correr todos sin un rumbo. Manifestación no es sinónimo de agresión, sino de libertad de expresión, pluralidad de ideas. ¿Por qué no ir todos por un mismo camino cuando, a pesar de las tendencias, el fin común es un mejor país? Ayuda al conductor y que él ayude a los usuarios del transporte colectivo. Los de la ciudad que ayuden en las protestas de las provincias, y que entre estados se haga un círculo de apoyo, una comunidad. Ayudar, sí, pero también exigir lo mejor de cada uno en sus obligaciones.

Una comunidad, una comuna, comunicación, comprensión. Ayudémonos porque quizá un mesías tarde mucho en llegar, pero siempre dos manos son mejor que una.

DESPIERTA.

Guerrero; solidaridad, caos y sensacionalismo

Guerrero; solidaridad, caos y sensacionalismo

La perenne época de lluvias en México llegó a su momento más imponente el pasado 15 de septiembre, con lo que una vez más la madre naturaleza demuestra su poder destructivo.

Mientras el presidente Enrique Peña Nieto llevaba a cabo el ritual del grito de independencia en Palacio Nacional, cientos de personas eran sepultadas por la tierra que cayó debido a derrumbes, y quienes sobrevivían tenían el agua hasta el cuello, literalmente.

Aunque Televisa y TvAzteca mostraban tomas de diferentes estados de la república, y en ellas se veía que todo estaba en buen estado, la realidad era diferente. La tormenta tropical Manuel, en el océano Pacífico, y el huracán Ingrid, en el golfo de México, dejaron desastres en diferentes entidades federativas de la República Mexicana; no obstante, el más afectado fue Guerrero, donde hasta el momento se han registrado 139 decesos y miles de heridos.

Las consecuencias han sido atroces: familias separadas, pérdidas materiales, mascotas extraviadas, vías de comunicación destrozadas y carencia de alimentos y trabajo. Esto, en conjunto, ha despertado la solidaridad mexicana, misma que despertó el 19 del mismo mes pero de 1985.

La desgracia de los mexicanos al servicio de las grandes empresas. El lucro con la solidaridad de los mexicanos. La curiosa intervención de las modernas tiendas de raya del señor Salinas Pliego es inevitable ante un caso así como se ha visto a través de diferentes problemas nacionales. No obstante, el caso de Laura Bozzo destaca entre todo lo demás.

Laura Bozzo, la peruana capaz de decirle a una mexicana “putita” en cadena nacional sin recibir castigo alguno. El informar es lo que hace el periodismo, pero la señora, quien afirmó que llevó víveres y no lo hizo, ahora invoca a gritos los principios del periodismo con el derecho de réplica.

¿Acaso se aplicará el artículo 33 o saldrá del aire como lo exige la petición de Change.org? Mientras tanto, el gobierno federal se aprieta el cinturón porque los recursos son “insuficientes” para reparar las ruinas en las que han vivido miles de familias en la tierra de Ignacio Manuel Altamirano, quien denunció en varias ocasiones la omnisciencia de la pobreza en México.

NARV

Ciudad de México

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Centro Histórico, el “ombligo de la luna” sobre el cual pasan miles de personas diariamente.

De día, de tarde o de noche las calles están habitadas por transeúntes o vagabundos, por perros o ratas. Ilegalidad, corrupción, alegría, diversión, trabajo, desempleo, soberbia, contaminación, comunicación, enorme, bella, sucia… Así es la Ciudad de México, la ciudad de los Palacios, la ciudad de la esperanza.

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Estela de luz. Símbolo de la corrupción y los gastos innecesarios, dinero que pudo ser usado para erradicar un poco más el desempleo.

Un lugar donde la magia y la realidad convergen. Carne fresca de león del mercado de San Juan, hechizos del de Sonora o flores del de Jamaica. Contrastes son lo que predominan en este sitio. La gente pobre proveniente de otros estados pidiendo una moneda en las calles y empresarios dentro de inmensas torres comparables con las de un libro de Tolkien.

Máxima manifestación del poder de el poder. Un palacio hecho con piedras volcánicas y cristales de la más alta calidad en un lugar lleno de plagas y gente que se encuentra endeudada y con pocas cosas para comer.

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Hard Rock Café, lugar de diversión de centenas de jóvenes. Sana diversión.

Ilegalidad y corrupción. Un policía deteniéndote porque quiere y te pide para su “chesco“, mientras que otros automovilistas se pasan un semáforo en rojo porque “tenían prisa”. Una ciudad con diversos sitios de apuestas y lugares donde los jóvenes se pueden divertir. Viveros, parques, iglesias, antros, bares, cines, centros comerciales, museos y más, los lugares que más adornan nuestra ciudad.

Un lugar con un índice de contaminación de hasta 138 Imeca y que atiende a miles de pasajeros diariamente con el metro. Con problemas de abastecimiento de agua, pero donde no se pierde la tradición del “sábado de gloria”. Construida por millones de chicles que se pueden encontrar a lo largo de todas las calles de las 16 delegaciones de la entidad. Magia, tristeza, pobreza, libertad, alegría y riqueza, todo eso en un sólo lugar: La Ciudad de México

Fuentes:

http://www.eluniversal.com.mx/finanzas/64641.html

http://noticias.mexico.lainformacion.com/medio-ambiente/contaminacion-ambiental/alcanza-concentracion-de-ozono-138-puntos-imeca-en-el-valle-de-mexico-simat_whPTNuvFJznAiRzZ9sWgx4/

http://www.metro.df.gob.mx/sabias/linea12.html

http://www.df.gob.mx/index.php/delegaciones

Y de pronto el silencio

Las ciudades en México son de gran tamaño, sobre todo su capital que es el Distrito Federal. Eso obliga a las autoridades a brindar una mayor cantidad de servicios de transporte y, por ende, construcción de vías. Todo sería magnífico si hubiera una cultura vial, se respetaran las leyes y demás, pero en nuestro país por desgracia no es así. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en  el año 2011 hubo en total un número de 387 mil 185 accidentes automovilísticos. Aunque son muchos, hubo un descenso en contraste con los que ocurrieron en 2006, que fueron 471 mil 272; de los cuales en uno de ellos yo estuve.

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Miles de accidentes ocurren al año. Puede decrecer el número, pero mientras haya se debe pensar en cuál es el problema y cómo solucionarlo. Imagen tomada de: lasillarota.com

La fecha jamás la voy a olvidar. Fue el 24 de abril de 2006 cuando mi vida cambió en su totalidad. Aún recuerdo que ese día no había sido muy bueno para mí. Yo tenía 14 años e iba a la secundaria. Una etapa difícil para cualquier persona: los cambios de la infancia a la adolescencia, las tareas y trabajos de la secundaria, etc.

Era una persona un poco tímida. Serio en ocasiones pero eso sí, amable. Por azares del destino estuve en una secundaria que al principio pensé que sería lo mejor para mí. En lo académico no era mala pues había maestros que dominaban sus materias. Física, química, matemáticas, los dolores de cabeza en ese nivel no lo eran para mí. Las pocas prácticas que hacíamos eran muy buen complemento y despejaban las dudas que en un principio domaban nuestras mentes. Español… cómo olvidar lo visto en esas clase que me dio el empujón que me faltaba para empezar a escribir.

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Puente de fierro y 1° de mayo, donde una historia terminó y otra comenzó. Una vialidad de alto riesgo si se comete una imprudencia.

No, lo académico no era lo malo. Ni si quiera el olor putrefacto que desprendía el canal que estaba bajo el “Puente de fierro”, el cual aromatizaba la escuela en ocasiones y al medio día. Incluso eso era soportable, pero nunca pensé que lo negativo estaría a menos de 100 metros de distancia.

Fue un día caluroso, de esos que son comunes en primavera. Tuve una mala mañana para mi: no recibí lo que esperaba en una tarea, un trabajo en la materia de arte no me salió nada bien y para colmo me enojé con un compañero. En fin, todas esas cosas que les afectan a los jóvenes. Mi hermano, que iba en la misma escuela, me esperó afuera. Nos despedimos de nuestras amistades y caminamos en dirección a la avenida 1° de mayo. Jamás pensamos que esa podía ser la última vez que viéramos a nuestros amigos.

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Vida. Eso es lo que pasa. Nuestro cuerpo es el vehículo en el cual vamos a nuestra muerte. Imagen tomada de: simbiosisenlared.over-blog.com

Cuando se es joven por lo general no se piensa en la muerte pues lo ve como algo distante. Lo que importa es la vida, la diversión, las amistades, los deberes, pero nunca “la última parada”. Eso fue algo que me pasó a mi. Nunca pensé en que la vida llega a su fin cuando menos lo esperas. Una mañana estás comiendo un plato de cereal y unas horas después tu cuerpo está bañado en sangre por “x” razón.

Ya no sé si mi hermano o yo le hizo la señal al taxi para que parara. Era un señor ya grande. Mi hermano se sentó en el asiento delantero como era costumbre y yo atrás. Por lo general era lo mejor porque me podía acostar o moverme de un lado a otro, izquierda-derecha. El motor rugió para continuar nuestro camino. La luz verde parpadeó. Naturaleza vencida por la mano del hombre. Amarillo solar, cegador, bestial. Entonces por fin llega un rojo, un rojo semejante a los labios de una mujer o como la sangre que brota al tener una herida.

El taxi sigue avanzando por la avenida iluminada por el rojo artificial. Lo único que quiero es llegar a mi casa para dormir, tengo mucho sueño. Mis ojos se cierran, pero no quiero dormir. Veo por la ventanilla derecha para ver por última vez mi escuela cuando de pronto llega el silencio. Un silencio ensordecedor que invade mi mundo y sigue con un lindo sueño pero… ¿¿QUÉ ES ESTO?? ¡NO PUEDO DESPERTAR!

(Continuará)

Fuentes:

http://www.inegi.org.mx/

Experiencia propia