Pasión cocodrilesca

Por Néstor Ramírez Vega

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“El Gran Cocodrilo” Efraín Huerta. Fuente: CONACULTA

El pasado miércoles se celebró el centenario del natalicio de Efraín Huerta, uno de los máximos poetas del siglo XX, impulsor del cocodrilismo, corriente literaria que explota el optimismo, la alegría, la crítica, el odio y la burla.

Autor de Estrella en Alto y El Tajín, logra que en cada uno de sus poemas haya una mezcla de humor, alegría y odio, los cuales revelan la existencia y las acciones del ser humano. Ejemplo de esto se ve en su obra de 1944, Los Hombres del Alba. 

En Los Hombres del Alba se encuentran una serie de poemas, entre los que destacan Teoría del Olvido, El amor, Declaración de Odio Declaración de Amor. Cada uno de ellos trata diferentes formas, aunque siempre está la figura del alba, así como otros elementos de la naturaleza como la tierra o el cielo.

En El Amor, Huerta ofrece al lector toda una historia, una explicación de las maravillas que logra hacer ese sentimiento. “Se parece a la lluvia lavando viejos árboles,/resucitando pájaros. Es blanquísimo y limpio/larguísimo y sereno: veinte sonrisas claras, / un chorro de granizo o fría seda educada”.

A pesar de las referencias a la naturaleza que encontramos similar a la utilizada en el romanticismo, Huerta busca que dichas referencias también se acerquen a los hechos, a las acciones y actitudes de las personas, incluso que exista un receptor que el lector puede desconocer.

“Te busco por la lluvia creadora de violencias, / por la lluvia sonora de laureles y sombras, / amada tanto tiempo, tanto tiempo deseada, / finalmente destruida por un alba de odio”.  Amor y odio, violencia y creación. Dialéctica de sentimientos, pasiones, naturaleza, etc.

Declaración de Odio inicia con un lenguaje netamente metafórico, pero tras la primera pausa se aborda una dura crítica a la injusticia imperante en la ciudad. Sin embargo, no sólo es eso, sino se habla de un lugar incluyente, donde coinciden seres de todo tipo: “Amplia y dolorosa ciudad donde caben los perros, / la miseria y los homosexuales, / las prostitutas y la famosa melancolía de los poetas, / los rezos y las oraciones de los cristianos. / Sarcástica ciudad donde la cobardía y el cinismo son alimento diario/ de los jovencitos alcahuetes de talles ondulantes, / de las mujeres asnas, de los hombres vacíos”.

“Ciudad negra o colérica o mansa o cruel, / o fastidiosa nada más: sencillamente tibia./ Pero valiente y vigorosa porque en sus calles viven los días rojos y azules/ de cuando el pueblo se organiza en columnas, / los días y las noches de los militantes comunistas, / los días y las noches de las huelgas victoriosas, / los crudos días en que los desocupados adiestran un rencor / agazapados en los jardines o en los quicios dolientes”. Un lugar lleno de contrastes, donde todo es posible y donde las cosas pueden tener un inicio y un final en cualquier momento, en cuestión de un abrir y cerrar de ojos. Donde en cuestión de horas hay grandes cambios, con pasos agigantados con la ayuda del vecino del norte.

Un odio puro. Un odio que se mezcla con un amor y una admiración. Una adoración en la que cabe hasta lo más desagradable. Una ciudad formada por los hombres del alba y del ocaso.

La tragicomedia villanesca de Peribáñez

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Peribáñez y el comendador de Ocaña es una obra escrita por Lope de Vega a inicios del siglo XVII. Reconocida como una de sus obras mejor logradas, después de su magnánimo  caballero de Olmedo, esta tragicomedia trata sobre la vida de Peribáñez y su esposa Casilda, quien de forma involuntaria enamora al comendador de Ocaña (Fadrique), persona que hará todo lo posible por separar el matrimonio de los villanos.

El término villano no se refiere a un adjetivo calificativo con valor negativo, pues en aquellos tiempos villano era aquel que vivía en las villas y respondía a las peticiones de un superior (señor feudal, comendador, rey), como es el caso de Peribáñez. El darles a los villanos una gran importancia es uno de los aciertos y avances que hace Lope de Vega en el teatro, pues da fuerza al rompimiento de hablar únicamente sobre la realeza o el círculo de la corona española.

La obra de Peribáñez y el comendador de Ocaña es un fiel reflejo sobre la época, basada incluso en hechos reales como la corte que mandó convocar Carlos III antes de su muerte. La mezcla de la clase pobre (villanos) y la nobleza (comendador y reyes) permite manejar la obra no sólo como tragedia o como una comedia, sino como un simbionte en el cual se pueden experimentar tanto momentos alegres y de risa, como de tristeza, preocupación y expectación.

El amor, el valor y el honor forman un eje que estará presente en cada momento de la obra, ya sea a través del amor sincero de Casilda y Peribáñez o el desgraciado del comendador con Casilda; del valor que tenía Peribáñez ante los problemas; del honor y la lealtad del joven villano con sus superiores, al grado de actuar siempre de acuerdo a los mandatos de ellos, etc.

Sin embargo, algo que queda muy claro es el abuso del poder, acto reflejado con las medidas que toma el comendador para poder ver a Casilda, incluso mandando a su esposo a otro pueblo, a la cabeza de un batallón, sólo para poderse quedar con la joven y bella Casilda.

Peribáñez y el comendador de Ocaña, junto con Fuenteovejuna El caballero de Olmedo forman un triángulo en el que se puede conocer los giros de la vida y el mismo poder en el siglo XVI y XVII. En otras palabras, es una tragicomedia donde el amor y el honor de las personas es más fuerte que la envidia y la traición familiar.

El laberinto de Asterión

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Asterión en su laberinto. Imagen tomada de: http://mitologia-elemental.blogspot.com

Por Néstor Ramírez Vega

La Casa de Asterión es un relato que se encuentra dentro del libro El Aleph del argentino Jorge Luis Borges. El personaje principal es Asterión, un minotauro solitario que habita en un laberinto.

El relato se divide en dos partes. En la primera, el minotauro presenta su hogar y todo lo que hace en él para distraerse, al grado de crear otro Asterión para poder hablar y jugar. Sólo cada nueve años entra un grupo de personas para “que yo los libere de todo mal”, comenta Asterión en su explicación.

El tema de la soledad se vuelve el eje del relato de La Casa de Asterión debido a la constancia con la que se refiere a ella. Al mencionar “(…)Otra especie ridícula es que yo, Asterión, soy un prisionero” se ve la forma en que él se mira a sí mismo, un prisionero de la vida pues, por su condición de minotauro, tampoco se puede acercar a las personas.

Durante el monólogo de Asterión, y característico de Borges, se presenta en diversas ocasiones el número catorce, también representado con el infinito. Se puede interpretar como un deseo por sufrir una transformación, de liberarse de ese sitio que es denominado como su hogar. Por eso, cuando una persona profetizó que algún día llegaría una persona que terminaría con la vida del minotauro, vio una esperanza, una transformación a partir de la muerte, tal y como pasa con la figura de Jesucristo en la Biblia. La salvación.

La ilusión y promesa de que hay alguien que terminará con la vida de Asterión rompe con la vida de soledad en la que estaba el minotauro y a partir de ese comentario es que Asterión vuelve nuevamente a soñar, a tener fe en que todo cambiará y se librará de ese infinito de pasillos en el que se encuentra.

La segunda parte consta de sólo unos pares de oraciones y se refiere a Teseo, el hombre que asesina a Asterión. “-¿Lo creerás, Ariadna? -dijo Teseo-. El minotauro apenas se defendió”, es el remate del relato y deja de forma muy explícita el deseo de Asterión: (14) morir en una cruz para ascender a otro lugar fuera de esos pasillos y esas galerías que formaban la casa, el laberinto de Asterión.

 

 

 

PD: Saludos, estimados lectores. Debido al abandono de crónicas sobre la ciudad estoy en la construcción de un nuevo espacio. El nombre, Laberinto cultural y será exclusivo de temas culturales. Los invito a que me comiencen a seguir por allá. Muchas gracias y buenos deseos para todos.

http://laberintocultural.wordpress.com/

Se acabó la rabia

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Por Néstor Ramírez Vega

Se acabó la rabia es un relato escrito por Mario Benedetti que se encuentra en el libro Puentes como liebres y otros cuentos y en Montevideanos. El cuento escrito en tercera persona gira en torno a Fido,  un perro que tiene gustos y placeres y que habla sobre lo que sucede dentro de casa.

El título pareciera haber sido escrito con el propósito de un doble significado pues el término “rabia” suele referirse a la enfermedad contagiosa que pueden adquirir los perros, así como a una ira incontrolable de una persona, causada por un motivo de gran calado.

El relato puede verse desde dos ópticas, una más duradera que la otra: desde el punto de vista de Fido y la del dueño. La de Fido es más explícita pues el narrador se centra en él, lo que permite al lector ingresar a la psiqué del canino y a su cariño por su amo. Desde el punto de vista del dueño se puede apreciar la rabia como ira al enterarse de lo que sucedía con su mujer, lo que hace más verosímil a la lectura.

Cuando el hombre conocido como el Otro ingresa a la casa, Fido se convierte en el único espía, quien está dentro del hogar, el que ve todo, el único testigo de la infidelidad. Es por eso (y por el peso que le dio Benedetti en el cuento) que Fido se vuelve el personaje principal; sin embargo, en el relato, además de ser un guardián también se vuelve en un estorbo, en algo incómodo que tiene placeres y pensamientos propios.

Un factor que permite adentrarnos a la óptica de Fido son los guiones y los paréntesis. Algunos dando características y otros los cuestionamientos lógicos que se podría hacer Fido ante ciertos actos o expresiones de los humanos. Todo esto antropomorfiza a Fido al grado de cumplir la máxima de “el mejor amigo del hombre”.

Sin embargo, es esa misma metamorfosis la que da un impulso al relato y que hace que el final sea de un mayor impacto para el lector, al grado de llegar a la estupefacción por la forma en que el hombre vacía toda su rabia. Parafraseando lo que escribió Benedetti en el relato, el pecado de Fido fue ser viejo, fiel y confiado.

Aquí el link del cuento Se acabó la rabia

 

http://www.literatura.us/benedetti/acabo.html

 

 

Las batallas en el desierto

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Las Batallas en el Desierto / José Emilio Pacheco / Editorial Era / 68 páginas

Por Néstor Ramírez Vega

Un libro que se volvió obligatorio en las escuelas de México fue una pequeña novela publicada en 1981 y que tiene por título Las Batallas en el Desierto, cuyo autor, José Emilio Pacheco, se situó en los altares de las letras mexicanas junto a Carlos Fuentes y Carlos Monsiváis.

Las Batallas en el Desierto cuenta la historia de Carlos, un niño que vive en la colonia Roma y que pertenece a la clase media. Su amigo, Jim, le toma aprecio y lo invita a su casa. Es ahí donde Carlos conoce a Mariana, madre de Jim, y se enamora de su belleza, buen trato y comprensión.

Carlos es un niño que está creciendo en un México donde su padre, quien es dueño de una fábrica de jabón, puede perder su trabajo por la llegada de los detergentes provenientes de Estados Unidos. Todo viene de norteamerica, hasta las revistas que Mariana le regala a su hijo, quien las lee en inglés.

Gran acierto de Pacheco permitir a los lectores que pudieran conocer cómo se fue gestando la urbanización durante el gobierno de Miguel Alemán: la escuela de Carlos, la casa de Mariana y Jim, los negocios y la gran ola americanizadora proveniente de Estados Unidos, que influyó hasta en el lenguaje.

Una modernización se palpa en la obra. Los términos como el Ok, los hot dog y los bisnes que provienen de Estados Unidos se adoptan a la lengua mexicana. Sin embargo, y como bien se plasma en la obra, no se pronuncian bien; por lo que tanto niños como adultos deben estudiar aprender inglés.

La lengua, las casas, las familias, la comida, la ciudad, todo cambia en un mundo en el que los niños se dividen entre los que juegan a las batallas en el desierto, la pelea entre árabes y judíos, y los juguetes modernos que apenas y llegaban al país.

A pesar de los cambios que llegan al país, siguen viviendo fantasmas que nacieron tras la institucionalización de la revolución: la corrupción, la burguesía, los favores políticos. Es así como conviven entre sí dos vidas en México: los fantasmas del pasado y las ilusiones de la vida mejor.

A través de esa convivencia entre pasado y futuro es como unos llegarán a tener una vida mejor (como la familia de Carlos, quienes vuelven a tener una vida llena de lujos) o una vida llena de pobreza (como la de Rosales, quien vende chicles para ayudar a su mamá). Sin embargo, el fantasma de la revolución institucional permanecerá ahí, silenciando y desapareciendo, incluyendo los recuerdos, de quienes lo critican, como pasa con Mariana, el primer amor de Carlitos.

97 años de Juan Rulfo

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Juan Rulfo, referente literario de escritores como Gabriel García Márquez y Margo Glantz. Imagen: elindependiente.mx

Por Néstor Ramírez Vega

Juan Rulfo, considerado uno de los máximos escritores contemporáneos en México y latinoamérica, cumpliría 97 años el próximo viernes 16 de mayo. Rulfo es el autor de tres libros que marcaron un antes y un después en las letras hispánicas y la cultura mexicana: Pedro Páramo, El Llano en Llamas El Gallo de Oro y otros Textos para Cine.

El Llano en Llamas es una compilación de relatos de su autoría que fueron escritos en diferentes momentos de su vida. Cada uno de ellos ofrecen al lector múltiples lecturas, una paleta de colores que se mezclan entre sí hasta el punto de dibujar el ambiente y el aire que corre a través del llano que siempre estará presente en sus relatos.

Rulfo nació en Sayula, Jalisco, en el año de 1917. Su vida estuvo marcada por muchas desgracias, comenzando por haberse criado bajo la época de la Revolución Mexicana y, posteriormente, durante la Guerra Cristera, mejor conocida como la Cristiada. Estos temas fungen como piedra angular en su obra, la cual nos describe  los últimos momentos de esos conflictos bélicos y las consecuencias que éstos tuvieron a nivel nacional.

El libro comienza con Nos han dado la tierra, publicación que habla sobre un grupo de personas al que el gobierno le ha obsequiado una gran parcela de tierra como triunfo de la revolución. Sin embargo, esa tierra será un llano, tierra infértil, lugar donde nada nace por la carencia de agua y desinterés del gobierno local.

El movimiento revolucionario ha caído en lo que ellos criticaban; la corrupción ha llegado al poder y lo que menos interesa es el pueblo. Cuando hay terrenos más prósperos para la agricultura y la ganadería, la gente del campo no puede aspirar a ella, sino a las peores tierras, las cuales deben trabajar hasta el último momento de su vida, sacrificando lo que se pudieron llevar de su pasado.

Esos sacrificios que harán en la vida real los personajes continúan en cada una de las narraciones presentes del texto: unos sacrificarán gallinas, otros su familia y algunos más sus sueños. Lo único que tienen segura es la tierra que pisan pues el lugar donde los alcanzará la muerte puede ser cualquier lugar, el llano, el camino o frente a una virgen milagrosa, cuyos ojos curará con la muerte la vida de un enfermo.

Es que la gente es tan pobre que una vaca es el único patrimonio que tiene la familia del relato Es que somos tan pobres; en la que el animal simboliza el futuro de la hija de un señor. Al ser arrastrado el animal por la corriente del río, el futuro de la pequeña es arrollado, corre junto con las aguas del río. El padre no quiere que la hija sea una piruja como su hermana, pero pareciera ser lo único que le queda a la familia. El destino de la descendencia de la familia.

La pobreza del pueblo y la muerte como tema y característica de la gente está presente en todos sus textos. En Pedro Páramo no hay gente viva, todos están muertos y hambrientos por el trato y los excesos de su cacique Pedro Páramo. La muerte va de la mano de la pobreza y el caos dejado por los movimientos bélicos de la primera mitad del siglo XX.

Huérfano de padre y madre a los 11 años y escapando de los estragos de la Cristiada es como vive Juan Rulfo sus primeros años. El orfanatorio al que ingresó, lo único que le dejó fue una depresión que jamás pudo curar. Al huir del conflicto armado es como cae en la pobreza y en la búsqueda de trabajo desde joven. Pobreza y muerte, dos elementos en latencia en la vida y obra de Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno.

Gabriel García Márquez y el mejor oficio del mundo

Saludos estimados lectores. Les comparto este proyecto en el que estoy colaborando. En este/esta blog/página podrán encontrar información para todos. Disfrútenlo.

Odisea Aragón

Por Néstor Ramírez Vega

Lanzan-en-Medellin-el-Premio-Gabriel-Garcia-Marquez-de-PeriodismoNadie lo sabía pero el Jueves Santo de 2014 sería un día difícil de olvidar. La muerte de Gabriel García Márquez impactó al mundo entero, sin importar idioma ni preferencias. Su pérdida se suma a la de Álvaro Mutis, Juan Gelman y la de José Emilio Pacheco, quienes fallecieron en menos de un año, dejando un vacío en las letras hispánicas.
Su legado no sólo se queda en el mundo de la literatura, sino también en el periodismo, campo que fungió como la base para su creación literaria. Por la preocupación de García Márquez en la formación de buenos reporteros, en 1994 creó la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano.

García Márquez murió minutos antes de las tres de la tarde. No alcanzaría su último café de las cinco; hora de la tertulia de cada día, donde todos los reporteros hablaban sobre las noticias más importantes de sus…

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Los aromas de la naturaleza

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Toma inicial del cortometraje Aroma

Por Néstor Ramírez Vega

Aroma es un cortometraje dirigido por el irlandés Damon Sylvester en 2004. El film cuenta la historia de dos amigas de la tercera que están en un restaurante. Las señoras de la alta sociedad aprecian el olor de las flores, la comida e incluso la música; sin embargo, habrá un aroma natural que apreciarán en privado.

 Con un acercamiento a un cenicero y una boquilla para cigarros es como nos introducen en ese lugar lleno de modales y pulcritud, lo cual se puede apreciar tanto en los platillos como en la interpretación de la pieza Para Elisa, de Ludwig van Beethoven. Las flores en la entrada, la música clásica y los collares de perlas de las amigas indican el nivel socio-económico que poseen.

 La clase que presumen tener las señoras se refleja no sólo en su vestimenta o en el decorado del restaurante, sino en su misma plática, misma que solo gira entorno a la belleza de las cosas, los olores o la apariencia de las cosas, juicios siempre acompañados de gestos exagerados y con palabras de una calidad insuperable, de excelencia.

 Los modales se enseñan en público pero se guardan cuando se está cerca de casa o del lugar de hospedaje, en este caso. Al entrar al elevador, cuando las puertas aún siguen abiertas, se guarda cierto decoro por parte de las señoras. Al cerrarse, es cuando el olor de la naturaleza sale al exterior y muestra que, sin importas la clase social, todos somos humanos y el cuerpo, es el cuerpo.

Maestros de maestros

Por Néstor Ramírez Vega

La partida de Gabriel García Márquez dejó un vacío en el mundo de las letras desde hace nueve días. Su muerte se suma a las bajas que ha tenido la literatura latinoamericana en el último año, además de ser uno de los últimos grandes exponentes del siglo XX. Una terrible pérdida. Una pérdida que difícilmente se superará.

El Gabo no era cualquier escritor, y eso lo sabían otros grandes escritores desde sus inicios tanto en el periodismo como en la literatura. Incluso, ahora, se le ha llegado a comparar con el padre de las letras hispánicas, Miguel de Cervantes y Saavedra, quien murió hace 398 años.

Todo escritor, y escribidor, se tiene que remontar en algún momento a Cervantes para aprender un poco de él, ya sea cuestión de estilo, vocabulario o simplemente admirar su obra y conocer cómo era el mundo  a finales del siglo XVI e inicios del XVII. La literatura posee una característica especial que le permite trascender en el mundo, la atemporalidad.

La atemporalidad le permitirá que sea leída en cualquier momento incluso sin importar el lugar. Une mundos y mantiene aún ciertas características esenciales del lugar.

Los maestros de los maestros, algo que siempre habrá. En el caso de García Márquez, y de escritores como Carlos Fuentes y José Emilio Pacheco, entre otros,  encontramos que sus maestros fueron Cervantes, Juan Rulfo, Jorge Luis Borges e incluso, aunque no fuese en habla hispana, William Faulkner, Premio Nobel de Literatura 1949.

Además, si algo tienen en común Rulfo, Faulkner y García Márquez es que fueron capaces de crear mundos con palabras: Comala, Yoknapatawpha y Macondo, respectivamente. Mundos que vivieran su propio tiempo y con sus mismas leyes. Mundos que tenían sus propios problemas y sus propias clases. Mundos que nos remontarían a la literatura de un gran escritor, pero éste de origen francés: Honoré de Balzac.

Descripciones, juegos de palabras y de tiempos, metáforas, descripciones. Lo que hacen no es copiar, sino perfeccionar sus técnicas y, simultáneamente, a la literatura. Los alumnos se vuelven maestros y la nueva pelea es entre maestros, entre qué obra trascenderá más que las demás.

Los Amantes del Círculo Polar

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Por Néstor Ramírez Vega

Los amantes del Círculo Polar es una película dirigida por Julio Medem. El film gira entorno a Otto y Ana, dos jóvenes hermanastros que se enamoran entre sí y buscan vivir su amor. Sin embargo, tras la muerte de la madre del infante, la relación toma un giro y la separación de los amantes se vuelve inevitable, razón por la que se extrañan y esperan la oportunidad de reencontrarse.

En el film las escenas nos llevan del futuro al pasado y viceversa. A través de ese discurso, y de otros como el hecho de que los nombres de los jóvenes sean palíndromos, es como Medem representa el juego de los ciclos, donde los hechos pasan en diversas ocasiones de manera semejante, pero siempre con alguna diferencia mínima.

El término que se usa en la película para los nombres es capicúa, el cual guarda una cercanía con palíndromo. La diferencia está en que el primero se refiere a números, mientras que el segundo a palabras. Esto pareciera intención del director con el fin de que poder acercar la vida de los jóvenes amantes a los términos de oportunidad, casualidad y azar.

La casualidad juega un papel importante dentro de la historia ya que, desde el inicio, es a través de ella como la vida de Otto y Ana se cruzan en momentos difíciles para ellos. Ana recibe la noticia de que su padre ha muerto en un accidente automovilístico; Otto recibe la de la separación de sus padres mientras va en el coche de su progenitor.

La separación de sus padres afecta a Otto, pero hace manifiesto el amor pasional que él siente por su madre (complejo de Edipo), razón por la que la muerte de ella lo aleja de todos, incluso de Ana, quien también estaba enamorada de su padre (complejo de Elektra) y por eso ve en Otto al espíritu de su padre al no aceptar la muerte de su progenitor.

El ex maestro de primaria de Otto, menciona que las buenas casualidades ya no existen, prefacio para los infortunios de los amantes quienes buscan reunirse en el sol de medianoche. Sin embargo, por un error en la caída de Otto, y por la noticia de un avión estrellado, el reencuentro no sucede en el Círculo Polar y sí culmina con el cierre de un ciclo.