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Pasión cocodrilesca

Por Néstor Ramírez Vega

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“El Gran Cocodrilo” Efraín Huerta. Fuente: CONACULTA

El pasado miércoles se celebró el centenario del natalicio de Efraín Huerta, uno de los máximos poetas del siglo XX, impulsor del cocodrilismo, corriente literaria que explota el optimismo, la alegría, la crítica, el odio y la burla.

Autor de Estrella en Alto y El Tajín, logra que en cada uno de sus poemas haya una mezcla de humor, alegría y odio, los cuales revelan la existencia y las acciones del ser humano. Ejemplo de esto se ve en su obra de 1944, Los Hombres del Alba. 

En Los Hombres del Alba se encuentran una serie de poemas, entre los que destacan Teoría del Olvido, El amor, Declaración de Odio Declaración de Amor. Cada uno de ellos trata diferentes formas, aunque siempre está la figura del alba, así como otros elementos de la naturaleza como la tierra o el cielo.

En El Amor, Huerta ofrece al lector toda una historia, una explicación de las maravillas que logra hacer ese sentimiento. “Se parece a la lluvia lavando viejos árboles,/resucitando pájaros. Es blanquísimo y limpio/larguísimo y sereno: veinte sonrisas claras, / un chorro de granizo o fría seda educada”.

A pesar de las referencias a la naturaleza que encontramos similar a la utilizada en el romanticismo, Huerta busca que dichas referencias también se acerquen a los hechos, a las acciones y actitudes de las personas, incluso que exista un receptor que el lector puede desconocer.

“Te busco por la lluvia creadora de violencias, / por la lluvia sonora de laureles y sombras, / amada tanto tiempo, tanto tiempo deseada, / finalmente destruida por un alba de odio”.  Amor y odio, violencia y creación. Dialéctica de sentimientos, pasiones, naturaleza, etc.

Declaración de Odio inicia con un lenguaje netamente metafórico, pero tras la primera pausa se aborda una dura crítica a la injusticia imperante en la ciudad. Sin embargo, no sólo es eso, sino se habla de un lugar incluyente, donde coinciden seres de todo tipo: “Amplia y dolorosa ciudad donde caben los perros, / la miseria y los homosexuales, / las prostitutas y la famosa melancolía de los poetas, / los rezos y las oraciones de los cristianos. / Sarcástica ciudad donde la cobardía y el cinismo son alimento diario/ de los jovencitos alcahuetes de talles ondulantes, / de las mujeres asnas, de los hombres vacíos”.

“Ciudad negra o colérica o mansa o cruel, / o fastidiosa nada más: sencillamente tibia./ Pero valiente y vigorosa porque en sus calles viven los días rojos y azules/ de cuando el pueblo se organiza en columnas, / los días y las noches de los militantes comunistas, / los días y las noches de las huelgas victoriosas, / los crudos días en que los desocupados adiestran un rencor / agazapados en los jardines o en los quicios dolientes”. Un lugar lleno de contrastes, donde todo es posible y donde las cosas pueden tener un inicio y un final en cualquier momento, en cuestión de un abrir y cerrar de ojos. Donde en cuestión de horas hay grandes cambios, con pasos agigantados con la ayuda del vecino del norte.

Un odio puro. Un odio que se mezcla con un amor y una admiración. Una adoración en la que cabe hasta lo más desagradable. Una ciudad formada por los hombres del alba y del ocaso.

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Las batallas en el desierto

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Las Batallas en el Desierto / José Emilio Pacheco / Editorial Era / 68 páginas

Por Néstor Ramírez Vega

Un libro que se volvió obligatorio en las escuelas de México fue una pequeña novela publicada en 1981 y que tiene por título Las Batallas en el Desierto, cuyo autor, José Emilio Pacheco, se situó en los altares de las letras mexicanas junto a Carlos Fuentes y Carlos Monsiváis.

Las Batallas en el Desierto cuenta la historia de Carlos, un niño que vive en la colonia Roma y que pertenece a la clase media. Su amigo, Jim, le toma aprecio y lo invita a su casa. Es ahí donde Carlos conoce a Mariana, madre de Jim, y se enamora de su belleza, buen trato y comprensión.

Carlos es un niño que está creciendo en un México donde su padre, quien es dueño de una fábrica de jabón, puede perder su trabajo por la llegada de los detergentes provenientes de Estados Unidos. Todo viene de norteamerica, hasta las revistas que Mariana le regala a su hijo, quien las lee en inglés.

Gran acierto de Pacheco permitir a los lectores que pudieran conocer cómo se fue gestando la urbanización durante el gobierno de Miguel Alemán: la escuela de Carlos, la casa de Mariana y Jim, los negocios y la gran ola americanizadora proveniente de Estados Unidos, que influyó hasta en el lenguaje.

Una modernización se palpa en la obra. Los términos como el Ok, los hot dog y los bisnes que provienen de Estados Unidos se adoptan a la lengua mexicana. Sin embargo, y como bien se plasma en la obra, no se pronuncian bien; por lo que tanto niños como adultos deben estudiar aprender inglés.

La lengua, las casas, las familias, la comida, la ciudad, todo cambia en un mundo en el que los niños se dividen entre los que juegan a las batallas en el desierto, la pelea entre árabes y judíos, y los juguetes modernos que apenas y llegaban al país.

A pesar de los cambios que llegan al país, siguen viviendo fantasmas que nacieron tras la institucionalización de la revolución: la corrupción, la burguesía, los favores políticos. Es así como conviven entre sí dos vidas en México: los fantasmas del pasado y las ilusiones de la vida mejor.

A través de esa convivencia entre pasado y futuro es como unos llegarán a tener una vida mejor (como la familia de Carlos, quienes vuelven a tener una vida llena de lujos) o una vida llena de pobreza (como la de Rosales, quien vende chicles para ayudar a su mamá). Sin embargo, el fantasma de la revolución institucional permanecerá ahí, silenciando y desapareciendo, incluyendo los recuerdos, de quienes lo critican, como pasa con Mariana, el primer amor de Carlitos.

Rius y su economía para principiantes

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Por Néstor Ramírez Vega

Eduardo del Río García, mejor conocido como Rius, es un cartonista mexicano el cual ha expresado a través de sus libros y caricaturas sus puntos de vista respecto a diversos temas (religión, política, el PRI, los sistemas económicos, etc.). Su libro Economía para Ignorantes es un ejemplo de ello ya que permite que personas que no están familiarizadas con términos económicos puedan comprender un poco de esta ciencia.

El libro comienza explicando la historia de la economía, misma que va a la par del desarrollo de la organización política y social. De la comuna a la esclavitud, de la esclavitud al feudalismo, del feudalismo al liberalismo y así sucesivamente. En síntesis, el orden de un cúmulo de personas que viven en los excesos sobre una mayoría que vive en la pobreza.

Para Rius el capitalismo es un modo de producción basado en las necesidades de los consumidores, las cuales se expresan en bienes y servicios. Estos se suelen dividir respecto al uso que tienen y las más importantes suelen ser las primarias, que corresponden a la alimentación, el vestido, y casa o techo.

El autor señala que el sistema crea necesidades a la población sólo para fomentar el consumismo. El caso está en el alcohol, los shampoos, el gel y otros objetos que no son vitales para el ser humano, pero pareciera que sí debido a la carga de publicidad que gira entorno a ellos.

Rius dice que un sistema económico es la organización para producir, intercambiar o consumir todo tipo de bienes y servicios. Y el sistema económico más viejo, y más actual, es el socialismo, mismo que va en declive debido a la globalización de las últimas décadas, misma que empezó con la carrera espacial entre los bloques económicos del Siglo XX.

El autor finaliza con el pensamiento de que si todo el mundo fuera socialista no habría tanta degradación a nivel internacional. Sin embargo, a título personal, creo que no se trata sólo de eso, sino de un verdadero interés por llevar a buen puerto a la sociedad y abogar por sus intereses, dejando de lado los de las minorías burguesas y no caer en la corrupción, defecto característico de México y que el mismo autor identifica como la consecuencia de la no existencia de democracia ni libertad.

 

 

 

NOTICIAS

Saludos estimados lectores. Espero que estén disfrutando su día leyendo mis pequeñas entradas en este humilde blog. Me gustaría invitarlos a que conocieran Crisol Aragón, un blog en el que muchos compañeros y un servidor estaremos publicando toda la semana para informarles y amenizarles el día. El link es este y espero sea de su agrado: http://crisolaragon.wordpress.com/

Por otro lado, y gracias a que mi interés por el cine ha aumentado, me gustaría hacer entradas sobre películas los días jueves, mientras que los sábados serán de libros. Además, pretendo cambiar el nombre del blog, aunque eso aún no está decidido.

Sin más noticias por el momento les mando saludos y un fuerte abrazo a cada uno de ustedes, estimados lectores, que han hecho de este proyecto un gran trabajo.

En la vida que siempre tuya fue

 

En la vida que siempre tuya fue,
Laura divina, y siempre lo será,
la Parca fiera, que en seguirme da,
quiso asentar por triunfo el mortal pie.

Yo de su atrevimiento me admiré,
que si debajo de su imperio está,
tener poder no puede en ella ya,
pues del suyo contigo me libré.

Para cortar el hilo que no hiló,
la tijera mortal abierta vi.
-¡Ay, parca fiera! -dije entonces yo-.

Mira que sola Laura manda aquí.
Ella corrida al punto se apartó.
Y déjame vivir sólo por ti.

 

Sor Juana Inés de la Cruz

 

Saludos a todos mis estimados lectores. Esta noche sólo les quiero compartir este hermoso poema del Fénix de América, Sor Juana Inés de la Cruz. A todas las mujeres en el Día Internacional de la Mujer les quiero felicitar y agradecer por hacer de este mundo un mundo más igualitario. La meta, una vida libre de violencia y donde vivamos en convivencia hombres y mujeres, sin importar credos, colores ni preferencias.

Un mundo nos vigila

Por Néstor Ramírez Vega

– Ahora sí hay cámaras en todo el edificio. Las empezaron a poner desde ayer porque el viernes antes de irnos aún no estaban. No cabe duda, un mundo nos vigila – dijo Don Caballero

La razón era desconocida y los trabajadores pensaron que era por el incremento de violencia en el país; además de que en ese edificio se encontraba el trono de una mujer mezquina conocida como la subse. Minutos más tarde, cinco policías ingresaron a las oficinas del piso seis, donde los trabajadores se encontraban trabajando o en una junta de última hora.

Los oficiales se dirigieron a la oficina de la Chica elegante y una vez ahí casi cerraron la puerta. Por un resquicio uno podía asomarse, pero era mejor la discreción y escuchar desde lejos el porqué la presencia de la policía. Si algo había pasado en aquel lugar era importante saberlo, sobre todo para quienes trabajan ahí.

-Yo estoy segura que cerré, siempre me encargo de eso y al volver el lunes la puerta parecía un poco forzada – señala la Chica Elegante-. Al parecer no se llevaron cosas, pero sí está muy raro lo de la puerta. Digo, ¿quién querría entrar aquí?

Los policías salieron de la oficina después de unos minutos y miraron al joven que escuchó parte de la plática mientras buscaba unos documentos en el archivo. Después de eso, no pasó nada.

 

 

Al día siguiente continuó la instalación de cámaras en los pasillos de las oficinas, incluso a un costado de la puerta de la Chica Elegante, en dirección a donde estaba el joven el día anterior.

 

 

 

 

 

 

¿Quién vigila a quién?

Literatura, medio difusor de ideología

Por Néstor Ramírez Vega

Rosario Castellanos es una escritora mexicana que reflejó la discriminación en la que vivían los oprimidos del Siglo XX (indígenas, esclavos, las mujeres, etc.) a través de sus libros como Balún Canan y el Eterno Femenino, entre otros. No obstante, en  Juicios Sumarios (I y II) se hace una antología de lo que son sus ensayos sobre la literatura, no sólo de México, sino el fenómeno literario per se.

Sus ensayos abordan desde su pasión por Sor Juana Inés de la Cruz y algunos escritores que han quedado en la opacidad frente a contrincantes como Juan Rulfo hasta los estilos literarios de diversos autores. Un escrito titulado Ideología y literatura es fantástico por lo que en él plasma y es sobre lo que trata esta entrada.

“Si entendemos por ideología el conjunto de ideas (políticas, económicas, sociales, jurídicas, etc.) que justifican los intereses de una clase dominante y que los salvaguardan en un momento histórico determinado, nos repugna, en principio, asociar esta palabra con otra: literatura. Porque ya no es necesario probar que la literatura es una de las artes y porque espontáneamente continuamos creyendo que el arte es una actividad espiritual incondicionada y que, como todo lo sublime, su raíz y sus manifestaciones se encuentran más allá de este mundo de necesidades y de lucha por los satisfactores en el que cotidianamente se mueven los hombres”*

Con esas afirmaciones comienza su ensayo Rosario Castellanos y es cierto, causa repugnancia el mezclar ese concepto de ideología con el casto de literatura, con la libre expresión del autor. Sin embargo, cabe recordar que en todo momento la política va ligada a la actividad humana pues somos seres políticos.

Ya sea una obra de Saramago, Huxley o Hesse, van acompañados de una carga ideológica que acerca al lector a pensar los argumentos expuestos. Y eso no es exclusivo de la literatura, sino de toda expresión artística. Ahí están los murales de Rivera,  Tamayo y Siqueiros, por ejemplo.

Es cierto, como expone Castellanos, que se puede tener una obra pura, misma que nace de las inquietudes naturales del autor, pero cuando es ordenada cambia el concepto de la obra pues se maniquea el fondo.

En ese ensayo además se expone el desarrollo de la creación literaria de nuestro país. Desde los tiempos de los tlatoanis hasta la posrevolución, auge de la Familia de la Revolución. Las culturas prehispánicas, época en la que quienes se querían dedicar a la poesía recibían una educación especial, apartados de la gente común, inmersos en la sociedad, pero al mismo tiempo en el anonimato. Sin embargo, su importancia es vital en el reino: “El monumento literario debía ser acicate para el guerrero, consejo para el gobernante, oración para el sacerdote, guía para el memorioso”.

Y eso no cambió a través de los siglos. El cambio del lenguaje confirmó la dominación española. Las lenguas nativas fueron disolviéndose en las arenas del tiempo y sólo en algunos lugares permanecen convalecientes. No fue sólo la imposición de un Dios, sino también costumbres y una nueva lengua.

Las cosas no han cambiado. Aunque durante el siglo XX, después de la revolución, se comenzó a generar una literatura completamente mexicana y ya no a través de ideas del viejo mundo como las positivistas durante el porfiriato, todavía no se logra consolidar como debiera. Aún se ven los discursos que se adoptan de los vecinos del norte y la poesía aplicada ya no sólo a los libros de poesía de Baudelaire o Neruda, sino a los videos de Stefano, Armani o cualquier otro producto de consumo.

Así es como la literatura también se convierte en un vehículo, un fin y un origen ideológico. Ahí está la importancia de las letras en la legitimación de conductas y pensamientos dentro de la sociedad.

 

* CASTELLANOS, Rosario. Juicios Sumarios I. México. Fondo de Cultura Económica. 1984.

Son unos locos gritando

Por Néstor Ramírez Vega

Las protestas se habían calmado en la estación Ciudad Azteca. Una mañana, al descender del Mexibus, se comenzaron a escuchar, una vez más, los gritos en contra del aumento al transporte público y no un incremento significativo al salario mínimo.
El cúmulo de gente era excesivo. De pronto, entre los susurros de la gente se escuchó la voz de un niño.
– ¿Papi, ellos quiénes son?
-Son unos locos.
– ¿Y por qué son unos locos?
El padre respondió con su silencio y el niño esperó sin respuesta la respuesta de su papi.

Pláticas en el transporte público

Por Néstor Ramírez Vega

Una noche, al regresar de una posada y haber apoyado al movimiento pacífico denominado #PosMeSalto, un hombre con bufanda se subió al camión que lo llevaba a casa. Al momento de sentarse, con diferencia de unos segundos, un adulto mayor, de 71 años sabríamos minutos más tarde, pidió permiso para sentarse en el asiento que se encontraba a un costado del hombre con bufanda.

El adulto mayor traía un suéter color beige al cuello y con sus manos y sus uñas largas y sucias se aferró al tubo. Ya no hay respeto en esta ciudad, verdad joven, comentó el adulto mayor, Por qué lo dice, Porque ya ahora cualquiera ofende a los policías, a la autoridad ya no se le respeta. 

Estoy de acuerdo con usted, pero todo es por la corrupción que hay en el país, comenta el hombre con bufanda. Sí, la maldita corrupción, pero yo ahorita vengo del centro y ahí estaba con los jóvenes. Unos les gritaban groserías a los policías y eso no se vale. Tampoco es justo golpear a los policías porque sí, es cierto que muchos son unos corruptos, todos hemos visto como piden para su chesco , pero yo creo que no todos son así, no todos son malos. Debe haber algunos que sí son buenos, honestos, añadió el adulto mayor. 

El frío nocturno aumentaba mientras los minutos corrían por las diferentes líneas del reloj. Las arrugas del adulto mayor se hacían más notables con cada palabra. Yo creo que los jóvenes están mal, no debemos caer en la violencia ni las agresiones. Debemos respetarnos porque al final del día todos somos personas, que la mayoría son corruptos, sí, pero no por eso por ellos deben pagar todos, añade el adulto mayor. Apoyo las manifestaciones, debemos respetarnos entre nosotros y hacerlo todo de manera pacífica, sin agredir a los demás pues como usted dice, no por algunos todos somos así.

Yo no soy un ignorante, estudié hasta la preparatoria, pero no me pude superar y veme ahora. Pero no por eso agredo a las otras personas. México es un país hermoso, sería una lástima ver que no tenga salvación y deje de ser un país. La alarma de las puertas suena y el hombre con bufanda tiene que bajarse en esa estación. Sus mejillas se ponen frías por el viento nocturno preinvernal. En sus oídos aún suenan las consignas de Metro, metro, corrupción.

Despierta

Por Néstor Ramírez Vega

Ayer en la madrugada, como casi siempre sucede, en el Senado se aprobó en lo general la reforma energética. En contra de la voluntad de las mayorías, una reforma más pasará, próximamente, al Diario Oficial de la Federación.

¿Es que acaso la vida es sueño y nos gusta tanto soñar aun cuando nuestro sueño en realidad es una pesadilla? Hace más de un año nos dijeron que México volvería a ser un gran país, que habría más empleos, mejor calidad de vida y que el nombre de nuestra nación volvería estar en alto a nivel internacional. Sí, quizá lo último sí pero porque es el lugar donde todo se vende. Se vende su mano de obra, su territorio, sus recursos, hasta su Dios y sus santos se venden.

La Coatlicue abandona a sus hijos y los deja a merced de los demás, casos que se ven frecuentemente en la Merced, Tlalpan y muchas vías más de la ciudad. La Ciudad de los Palacios hundida en basura, indiferencia, egoísmo. “A mí qué me importan los cinco pesos del boleto del metro. Al fin que yo no lo uso”. Quizá tú no, pero millones de personas sí. Es probable que tú tengas un auto, pero sí te aplican los gasolinazos. Es posible que tú uses bicicleta, pero muchos conductores te ven como un tiro al blanco o como su principal enemigo, un insecto en calles y avenidas.

Algunos maestros abusan de su puesto y agreden física o psicológicamente a sus alumnos. Mientras tanto, un señor de la tercera edad va al seguro por una cita con el médico y espera una o dos horas para ser atendido. Una manzana y un pan es el único alimento que lleva. La manzana se la da a una señora que tiene un bebé. El pan, lo parte en dos, una mitad para él y la otra para otra persona.

Los primeros lugares en obesidad, analfabetismo, corrupción, desempleo, consumo de Coca-Cola (la chispa de la vida). Tú eres menos porque prefieres ver el América-Chivas o Pumas-Cruz Azul en vez de ver Dr. House o cualquier otra serie o programa. Eres un inculto por ver la “caja idiotizante” en vez de leer un libro. Tú eres menos porque no vas al gym y te encierras en las bibliotecas. BASTA.

Mientras se criminalizan las protestas. Unos nos quejamos porque cerraron las avenidas, porque no se puede pasar, porque dejan mucha basura y hay mucho ruido. Millones de personas caminaron sobre diferentes avenidas de la Ciudad de México. durante su recorrido aventaron cohetes, tocaron música y se les repartía comida. A la media noche, entonaron las mañanitas a la Virgen de Guadalupe.

Otros se quejan de la Iglesia Católica, de las limosnas y los excesos y atropellos de algunos miembros de ella. Sin embargo, se cierran a la discusión y al no tener una opinión igual a la de ellos te ofenden diciéndote televiso, enajenado, priista, fascista o ignorante.

Basta de correr todos sin un rumbo. Manifestación no es sinónimo de agresión, sino de libertad de expresión, pluralidad de ideas. ¿Por qué no ir todos por un mismo camino cuando, a pesar de las tendencias, el fin común es un mejor país? Ayuda al conductor y que él ayude a los usuarios del transporte colectivo. Los de la ciudad que ayuden en las protestas de las provincias, y que entre estados se haga un círculo de apoyo, una comunidad. Ayudar, sí, pero también exigir lo mejor de cada uno en sus obligaciones.

Una comunidad, una comuna, comunicación, comprensión. Ayudémonos porque quizá un mesías tarde mucho en llegar, pero siempre dos manos son mejor que una.

DESPIERTA.

La ceguera en Saramago

Por Néstor Ramírez Vega

El premio Nobel portugués, José Saramago, escribió dos novelas que en su título tienen la palabra ensayo. Esas obras son Ensayo sobre la Ceguera y Ensayo sobre la Lucidez. Si se juzgan los libros por el nombre, o mejor dicho por las cubiertas, se pensará que son algo diferente a lo que en realidad son; sin embargo, a través de la característica prosa del autor, no sólo nos cuenta varias historias, sino también se ve la exposición de sus ideas, fin último del ensayo.

Ambos libros se centran en un lugar que puede ser cualquier lugar.  En Ensayo sobre la Ceguera, repentinamente todos los habitantes de la ciudad se quedan ciegos; en Ensayo sobre la Lucidez, durante unas votaciones, una mayoría decide votar en blanco, lo que impide que un partido quede en el poder y se susciten una serie de hechos que costará vidas humanas.

Si bien los dos libros tienen sus diferencias, los dos tienen una ineludible semejanza: el tema de la ceguera. Ciegos que viendo no ven, así lo escribió Saramago en la primera de estas novelas. Sin embargo, ¿qué es la ceguera? La ceguera es quedarse indiferentes ante lo que sucede, el depender de las demás personas, el egoísmo, la no actuación, etc. Una ceguera blanca, la maldición que le cae un día cualquiera a todos los habitantes, excepto a una mujer, de ese lugar sin nombre.

La ceguera es el no querer ver nuestro alrededor, encerrarnos en una burbuja con nuestro mundo donde lo único que importa somos nosotros. Esa tesis, tomando el concepto como sinónimo de proposición u opinión, se aborda en los dos libros, pero da más curiosidad en Ensayo sobre la LucidezLa misma ciudad cuatro años después. La venda blanca ya no está, pero durante las votaciones, como ya se mencionó dos párrafos arriba, el voto blanco es el que triunfa.

¿Pero qué es el voto blanco en una democracia? El poder lo ve como una amenaza, un intento terrorista por desestabilizar la democracia nacional. Sin embargo, desde otro punto de vista, es un grito de basta, de hartazgo, de inconformidad con el gobierno por haberlos encerrado en manicomios, por no cuidar a sus ciudadanos en los momentos difíciles. 

El Gobierno ordena un estado de sitio. Nadie sale de la ciudad, sólo El Poder entra. El Estado dice ser el protector de la paz, los hechos dicen lo contrario. El Estado dice ser el salvaguarda de la nación, pero no le importa matar a las personas con explosiones y balazos. En estos tiempos, ¿quién dice la verdad? ¿Los políticos la dicen? ¿Es mera literatura, desvaríos de una persona, o en realidad se llegan a dar casos de este tipo?

Ensayo sobre la Ceguera termina con una frase profunda, “Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos, Ciegos que no ven, Ciegos que, viendo, no ven”. Esto nos hace pensar en nuestra forma de ser y de actuar en sociedad, si hacemos las cosas bien o mal; en quiénes o qué somos cada uno de nosotros.

El diálogo y el silencio con el que termina Ensayo sobre la Lucidez nos hace llorar y pensar sobre el mundo y la sociedad, “Entonces un ciego preguntó, Has oído algo, Tres tiros, respondió el otro, Pero había también un perro dando aullidos, Ya se ha callado, habría sido el tercer tiro, Menos mal, detesto oír los perros aullando”. No se pregunta contra quienes fueron los balazos ni por qué aullaba el perro. El animal se calló, se calló aquella queja de inconformidad, de dolor, de enojo por la muerte de una persona honesta y que quería un mundo mejor. Se callaron las voces que estaban en contra de las arbitrariedades del poder. Se cayó en la ceguera que no nos deja ver.